Los cambios impulsados en el país por el presidente Nayib Bukele han propiciado un nuevo andamiaje jurídico que permite que el Estado salvadoreño se modernice, considera el sociólogo Mauricio Rodríguez.

A su juicio, la creación de nuevas leyes y reformas realizadas permiten contar con normativas efectivas para desarrollar al país, esto luego de periodos en los que los partidos políticos tradicionales se repartían diferentes instituciones.

«Ahora se tiene un andamiaje jurídico que hace alusión a que las cosas se están haciendo de forma diferente, ya no es el hegemonismo de los partidos lo que predomina, hay una serie de leyes que permiten modernizar el Estado y por consiguiente las actuaciones de las instituciones de gobierno», dijo el sociólogo.

Por su parte, el politólogo Óscar Martínez Peñate afirmó que la transformación política salvadoreña ha dado origen a un nuevo país, y también a un nuevo ciudadano, pues cambiaron las relaciones de poder gubernamental con la ciudadanía, en un contexto de paz, seguridad y democracia.

«También se tienen nuevas relaciones interpersonales entre los salvadoreños en contexto de convivencia pacífica. La transformación política de El Salvador es un hito histórico, que marca el final del antiguo régimen y el inicio del actual», indicó.

Martínez Peñate agregó que todas las acciones implementadas impactan en la realidad nacional y regional.

«La transformación política de El Salvador es vista con muchas expectativas y esperanzas por los ciudadanos de los países de América Latina, que quisieran que los cambios estructurales realizados en El Salvador fueran hechos en sus países», aseveró el politólogo.

Ambos analistas coincidieron en señalar que cada una de las acciones impulsadas por la administración Bukele han sido necesarias luego de que el país estuviese, por 30 años, sometido a un bipartidismo que lejos de aportar restó al desarrollo de El Salvador.

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