El cierre del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio ha aumentado el hambre en el mundo, advirtió este viernes la ONU, que teme además una crisis similar a la de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.

En el mundo, 320 millones de personas ya sufrían inseguridad alimentaria aguda cuando en marzo el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas vaticinó que la situación podría empeorar.

Casi 45 millones de personas adicionales podrían verse en esa situación si la guerra que estalló a finales de febrero por un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán no terminaba antes de junio y el precio del barril de petróleo superaba los 100 dólares, estimó entonces.

«Lamentablemente el escenario negativo se está concretando», declaró a la AFP Jean-Martin Bauer, director del servicio de análisis de seguridad alimentaria del PMA.

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«El cierre (del estrecho) de Ormuz se traduce en un aumento del hambre», añadió, y subrayó el aumento de los precios de los productos básicos como el arroz y el trigo.

El PMA teme además «efectos de contagio» debido a los precios del combustible y los alimentos, las pérdidas de ingresos y las perturbaciones comerciales.

«Lo que se perfila es el regreso de una crisis mundial del costo de la vida similar a la que conocimos en 2022», advirtió Bauer.

Pero en 2022 «los programas humanitarios estaban mejor financiados» y había cooperantes en lugares donde ya no están, añadió. Bauer afirmó a periodistas este viernes en Ginebra que el PMA se prepara para una «ruptura de suministro» el próximo mes.

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