Claudia de Larín es la primera directora ejecutiva de la Escuela Superior de Innovación en la Administración Pública (ESIAP), institución que fue creada por mandato del presidente Nayib Bukele el 30 de agosto de 2021, para profesionalizar a los servidores públicos. De Larín expresa que ocupar este cargo representa una responsabilidad, pero también lo considera como una ventana para demostrar la capacidad que tienen las mujeres para transformar la sociedad y contribuir al desarrollo del país.
¿Qué representa para usted ser la primera directora ejecutiva de la ESIAP?
Es un honor y una gran responsabilidad. Representa una oportunidad única para contribuir a la modernización del Estado salvadoreño, un mandato claro del presidente Nayib Bukele. Es también un privilegio, porque estamos formando a los servidores públicos del futuro. El Salvador está demostrando al mundo que el Gobierno necesita una nueva filosofía de servidores públicos, que vaya de acuerdo con las exigencias de los cambios que ya están sucediendo en el país. Nuestro presidente está redefiniendo el concepto de administración pública, y es justamente lo que ahora estamos viendo a escala internacional, esa misma visión es la que nuestro presidente viene realizando desde el inicio de su gestión en 2019, al incorporar la innovación y la tecnología en la administración pública, lo cual lo convierte en todo un referente a escala internacional. En este sentido, para mí significa liderar un proyecto que busca transformar la administración pública a través de la innovación y la formación, asegurando que los servidores públicos estén equipados para ofrecer servicios de calidad a la población. Es un gran honor acompañar en este reto al vicepresidente de la república, Félix Ulloa, quien es el rector de la ESIAP, y a quien guardo mucho respeto y admiración por su trayectoria académica y por ser un verdadero ejemplo de trabajo incansable para la construcción de un mejor país.
¿Fue una decisión difícil asumir este cargo?
No diría que fue difícil en términos de duda personal, porque tengo una pasión profunda por la administración pública, la educación y la tecnología. Sin embargo, sí fue un paso que requirió reflexión debido a la magnitud del desafío, construir una institución desde cero en un contexto de cambio acelerado. Mi formación como abogada, junto con mi experiencia en políticas públicas y tecnología, me dio la confianza para asumir este rol, pero soy consciente de que liderar una entidad como la ESIAP implica retos constantes que exigen adaptabilidad y compromiso.
¿Cuáles son los retos y desafíos que enfrenta usted como mujer al estar a cargo de la institución?
Como mujer en un puesto de liderazgo uno de los retos principales es romper con paradigmas. En mi caso, he enfrentado la necesidad de demostrar resultados concretos en poco tiempo, lo cual es una presión adicional, pero también una motivación. Otro desafío es equilibrar las expectativas profesionales con las responsabilidades personales, algo que muchas mujeres conocemos bien. Sin embargo, veo estos retos como oportunidades para inspirar a otras y mostrar que el liderazgo femenino puede ser transformador, especialmente en un ámbito tan crucial como la administración pública.
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Lo que más disfruto es ver el impacto directo de nuestro trabajo en la vida de las personas. Formar a servidores públicos y darles herramientas para que sean más eficientes y éticos significa mejorar los servicios que recibe la población salvadoreña. Y a mí lo que más me gusta de esta tarea es la innovación y formar parte de esos nuevos procesos que están preparando al país para el futuro. Me apasiona también el trabajar con aliados estratégicos, como Google o la Oficina de Bitcoin de la Presidencia, para traer metodologías y tecnologías de vanguardia a El Salvador. Cada vez que lanzamos o finalizamos un programa siento una enorme satisfacción al saber que estamos construyendo un futuro más profesional y moderno para el país.
¿Qué mensaje le puede dar a las mujeres de El Salvador?
A las mujeres de El Salvador les diría: crean en su potencial y no permitan que nadie les ponga límites. Los espacios de liderazgo están ahí para ser ocupados por nosotras, y cada paso que damos abre puertas para las que vienen detrás. La educación y la perseverancia son claves; no se rindan ante los obstáculos, porque nuestra voz y nuestra capacidad son esenciales para transformar este país. En ESIAP, por ejemplo, estamos viendo cada vez más mujeres destacarse en áreas como tecnología y gestión pública, y eso me llena de orgullo.
¿Cuáles son los proyectos a corto y largo plazo que la institución espera desarrollar?
A corto plazo estamos enfocados en expandir nuestras certificaciones, como el Programa de Certificación en Administración Pública, que ya ha comenzado a estandarizar competencias en liderazgo, ética y gestión estratégica. A largo plazo nuestro objetivo es posicionar a la ESIAP como un referente regional en formación pública, exportando el modelo del presidente a otros países de la región.
Hasta la fecha, ¿cuántas instituciones y servidores públicos han sido capacitados y sobre qué temas?
Hemos trabajado con más de 113 instituciones públicas, pertenecientes a los Órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Estamos trabajando con instituciones autónomas y también con las municipalidades. En términos de servidores públicos, hemos capacitado virtualmente a más de 9,000 participantes, a quienes hemos beneficiado con nuestros programas de forma directa, certificando sus conocimientos adquiridos, y además hemos impactado de forma indirecta la vida de más de 14,000 servidores públicos. De forma presencial hemos certificado a cerca de 2,000 servidores públicos.






