El ambiente de seguridad que vive El Salvador permitió que las Aldeas Infantiles SOS y Telus Digital rehabilitaran el Centro Comunitario SOS Santa Tecla, en La Libertad, que beneficia a más de 740 niños y jóvenes de la comunidad Las Margaritas.
Este espacio fue abandonado debido a las pandillas, pero con las mejoras en seguridad comenzaron a ser intervenidas y finalmente se concluyó el trabajo.
La empresa Telus Digital invirtió más de $463,300 en la renovación. El centro se ha convertido en un lugar de inclusión, aprendizaje y cuidado al servicio de las familias de la comunidad y orientado a su recuperación física y emocional.
La intervención se desarrolló durante tres ediciones consecutivas del TELUS Days of Giving (TDOG), donde 3,638 voluntarios se movilizaron para recuperar el complejo que permaneció cerrado durante 20 años.
La primera fase incluyó oficinas administrativas y cuatro hogares; mientras que en la segunda restauraron seis viviendas adicionales, un área de juegos y un salón de usos múltiples y jardines.




La última se enfocó en el concepto Desarrollo de Talentos, donde crearon espacios para la instalación de una sala de arte y de cultura, un programa de refuerzo escolar y nuevas salas para el sistema Steam.
«Estamos inaugurando el Centro Comunitario SOS, un espacio que pasó por más de 20 años cerrado por las diferentes circunstancias sociales que se vivía en ese momento en el país y fue hace tres años que comenzamos a rehabilitar gracias a Telus Digital y su voluntariado», dijo Claudia Sagastume, directora de desarrollo de fondos y comunicaciones de Aldeas Infantiles.
Fiorella Amaya, gerente senior de Telus Digital, agregó que no solo se trata de la entrega de la infraestructura rehabilitada, sino también de las historias de vida que hay atrás de este centro comunitario y que están recibiendo una transformación y un mejor futuro gracias a la intervención de Aldeas Infantiles facilitada por la empresa que representa.
«Tenemos un centro de cuidado para la niñez y primera infancia. Tenemos salones para la capacitación tecnológica de adolescentes y desarrollo comunitario. Se creó una Adesco de la comunidad para que pueda potenciar el desarrollo de la zona y atraer más proyectos. En una siguiente etapa se espera que se instalen salas de tecnología, ciencia, arte y cultura para que toda esta comunidad sea desarrollada», señaló Amaya.
Durante la actividad se llevó a cabo el foro «Voces que transforman», donde cuatro de los beneficiados compartieron con los asistentes cómo el centro comunitario ha transformado su vida. Claudia Martínez es una de las madres beneficiadas y desde hace un año lleva a su hijo Matías, de tres años, al área de cuido para la primera infancia. «Para nosotros como familia ha sido un gran beneficio, un gran apoyo desde que el centro comunitario se abrió. Hemos tenido un cambio radical en el caso de nuestra familia. Cuando Matías entró al centro comunitario casi no hablaba y no se relacionaba mucho con otras personas y ahora habla, entabla una conversación con personas adultas e incluso con sus compañeritos», expresó Martínez.






