La ciudad de Cuyultitán, en La Paz, destella color y arte, paisajes y murales que dan vida; y la alegría y armonía de su gente amable quedan plasmadas en las pinturas de Franklin Arnoldo García.

Con su arte, por ejemplo, rescata la historia de los nonualcos, obra que lo hace sentirse orgulloso y que es apre­ciada también en municipios cercanos y en departamentos como Chalatenan­go y La Unión.

García lleva 20 años trabajando con pintura, labor que la localidad re­conoció al nombrarlo Hijo Meritísimo de Cuyultitán. El parque central, así como el portal del mercado y la alcal­día de la ciudad, exponen el pincel de Frank García, nombre con el que firma sus murales. «Todo comenzó cuando estaba estudiando el plan básico. Ahí fue que descubrí que tenía habilidades [para la pintura] y comencé a explotar­las; luego se dio la oportunidad de trabajar en una empresa donde se manejaban pinturas, y todo eso me ayudó a perfeccionar las pinturas [murales]», comentó.

Se hace llamar autodidacta, pues no ha tenido formación académica en el arte de pin­tar, pero el don para dedicarse a ello es una oportunidad para sostener a su familia.