Cuatro décadas después de abrir sus puertas para acoger a niños con discapacidad en situación de abandono, el Hogar Padre Vito Guarato continúa siendo un refugio para quienes no cuentan con una familia que les brinde los cuidados que necesitan. La institución celebró, el 30 de mayo, un año más de servicio, consolidándose como una de las principales organizaciones dedicadas a la atención integral de personas con discapacidad en El Salvador. 

La directora del hogar, Marcela Montalvo, afirmó que este aniversario representa un motivo de esperanza y gratitud, tanto hacia Dios como hacia las personas e instituciones que han sostenido la obra durante estos años. 

«Llegar a estos 40 años significa mucha esperanza de que siempre hay personas buenas que se encargan de hacer aquello que otros no pudieron o no quisieron», expresó. 

El hogar nació gracias a la visión del sacerdote italiano Vito Guarato, quien impulsó la creación de un espacio digno para niños con discapacidad que eran abandonados por sus familias. Con el paso de los años, la institución amplió su alcance y comenzó a atender también a adultos con distintas condiciones, muchos de los cuales han permanecido en el lugar gran parte de su vida. 

«Llevamos 230 personas beneficiadas a lo largo de los 40 años. Uno diría “solo 230”, pero son personas que han vivido la cantidad de años que quizás el padre Vito no proyectó. Él proyectó para niños, pero el cuidado fue tal que lo superó», destacó Montalvo. 

Actualmente, el hogar alberga a 105 personas y desarrolla programas de atención integral enfocados en la salud, el bienestar y el desarrollo social. La institución cuenta con fisioterapia, atención médica, odontológica y diversos tratamientos orientados a mejorar la calidad de vida de sus residentes. 

Mantener estos servicios durante cuatro décadas no ha estado exento de desafíos. Según Montalvo, uno de los principales retos ha sido conservar las condiciones de atención y calidad de vida que caracterizaron el trabajo del padre Vito desde los inicios del proyecto. 

Parte de esa historia está ligada al mercado La Tiendona. Durante años, el fundador acudió personalmente cada viernes para conseguir frutas y verduras destinadas a la alimentación de los niños. En un principio, recogía productos descartados y aprovechaba las partes que aún podían consumirse. Con el tiempo, los comerciantes comenzaron a reconocer su labor y a colaborar con donaciones en mejores condiciones. 

«Cuando vieron que él regresaba cada viernes, empezaron a darle producto en mejor estado», recordó Montalvo. 

Esa solidaridad continúa vigente. Actualmente, representantes del hogar visitan La Tiendona dos veces por semana para recibir frutas y verduras donadas por los comerciantes. A este apoyo se suman aportes de benefactores nacionales e internacionales que contribuyen a cubrir las necesidades de la institución. 

Montalvo también reconoció el respaldo recibido por parte del Gobierno. Según explicó, actualmente cerca del 24 % del presupuesto de funcionamiento es cubierto con fondos estatales. 

Pese a ello, las necesidades siguen siendo constantes. Entre los insumos más urgentes se encuentran pañales para adultos, artículos de higiene personal y productos de limpieza. Además, la institución mantiene abiertas sus puertas para voluntarios y estudiantes que deseen realizar servicio social. 

Los salvadoreños en el país y en el extranjero que deseen contribuir con el Hogar pueden hacerlo incluso enviando $1 a los siguientes números de cuentas: Banco Agrícola (503-040663-9), Banco Cuscatlán (13-06-01962 y 1706-102414), Banco Promerica (1-2004950) y al BAC Credomatic (200252104). 

VALENTÍN: EL NIÑO QUE LLEGÓ AL HOGAR TRAS SUFRIR UNA INTOXICACIÓN CON MATARRATA 

Entre las personas que actualmente reciben atención en el Hogar Padre Vito Guarato se encuentra Valentín, un niño de seis años cuya historia refleja la importancia de este tipo de espacios especializados. 

Valentín nació sin ninguna discapacidad física. Sin embargo, cuando tenía dos años sufrió una grave intoxicación al ingerir accidentalmente una galleta con veneno para ratas. El incidente le provocó una parálisis cerebral severa y múltiples complicaciones respiratorias que comprometieron seriamente su vida. 

Aunque los médicos consideraban poco probable que sobreviviera, el niño logró superar la emergencia. Tras pasar varios años en otro centro de atención, fue trasladado al Hogar Padre Vito Guarato a finales de febrero de este año debido al delicado estado de salud en el que se encontraba. 

Marcos Rivas, médico de la institución, explicó que Valentín requiere una traqueotomía para respirar y una gastrostomía para alimentarse. Cuando ingresó al hogar, sus problemas respiratorios eran tan graves que necesitaba ser aspirado hasta 25 veces al día para despejar sus vías respiratorias. 

Gracias a los cuidados especializados, las terapias y la atención permanente del personal, esa necesidad se ha reducido significativamente. «Ahora requiere entre seis y ocho aspiraciones al día», explicó el médico. 

Aunque el niño permanece inmóvil, estudios médicos han confirmado que conserva intacta su capacidad auditiva. Por ello, el personal del hogar desarrolla actividades de estimulación mediante programas interactivos y herramientas tecnológicas con la esperanza de que pueda mostrar avances en su respuesta motora y cognitiva. 

Para quienes trabajan en la institución, historias como la de Valentín representan la esencia de la misión que inspiró al padre Vito: ofrecer dignidad, cuidado y una oportunidad de vida a quienes más lo necesitan.

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