En un esfuerzo por fortalecer el conocimiento científico sobre los arrecifes y orientar acciones de conservación marina y costera, El Salvador, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), suscribió un convenio que permitirá crear el primer índice de calidad del agua en estos ecosistemas. 

De acuerdo con Wilfredo López, técnico en humedales del MARN, este acuerdo es un esfuerzo que se llevó a cabo durante más de un año y medio de negociaciones con la Red de Obser vadores Ciudadanos (ROC) de México y cuenta con el respaldo de la Universidad Autónoma de Baja California Sur. 

«Nuestro ministerio ha firmado el convenio de cooperación a través de fondos Fiaes, un fideicomiso que se llama Acuerdo de Conservación de Bosques Tropicales y Arrecifes de Coral [TFCCA]. Es un canje de deuda que nuestro país firmó en 2021 con el Gobierno de Estados Unidos y nos permite tener un fondo ambiental específico para estudios relacionados con arrecifes naturales que tenemos en el país, ya sea de tipo coralino, rocoso o de otras características», dijo López. 

El convenio también permite mejorar las condiciones de estos lugares para mantener los servicios ecosistémicos y el acceso también a los recursos naturales con los cuales las comunidades viven, ya sea turístico, como el caso de buceo, o la seguridad alimentaria de las familias. 

El estudio comprende tres zonas del país: el Área Natural Protegida Complejo Los Cóbanos; la Costa del Bálsamo, desde playa Dorada hasta la zona del Pimental; y Punta Amapala, mejor conocida como playa Maculís. 

«Este convenio se firma para conocer un poco más sobre la diversidad que hay en estos sitios, conocer la salud de los ecosistemas y nos permite a nosotros tener un intercambio también con otros profesionales para luego implementar de manera sostenida algunas de las metodologías que ellos están utilizando», explicó López. 

A partir de este mes, los especialistas iniciarán las actividades con el acompañamiento de los diferentes técnicos del MARN distribuidos en las áreas de conservación. «Nosotros vamos a estar en diferentes procesos desde el principio con las escuelas de buceo para trabajar un tema de monitoreo ciudadano, porque estamos claros de que necesitamos también esfuerzos de otras organizaciones que nos apoyan, que aprovechan también los recursos», afirmó. 

Además, desarrollarán una actualización de información que permitirá tener una biblioteca virtual, la cual recopilará todos los datos que ya existen y armará una serie de documentos accesibles para todos, que divulgue este conocimiento. Todo el proceso tendrá una duración de dos años. 

El proyecto incluye diferentes objetivos, principalmente el fortalecimiento de capacidades y conocimiento, así como diferentes estudios que aplicarán para la salud del ecosistema. Una de las principales es la creación del índice de calidad de agua de arrecifes de coral. 

El técnico señaló que existen índices a nivel de datos que pueden mostrar cómo están los ecosistemas a partir de información que se obtiene de los mismos, principalmente en los arrecifes del sistema mesoamericano, lo que corresponde a la parte del Caribe, entre Belice y Honduras. 

«Nosotros vamos a crear, por primera vez, a través de esta administración, un índice que nos va a permitir saber cómo está la salud del ecosistema. En general, de las especies que pueden observarse en él y que nos van a ayudar también para otros temas que tienen que ver con el desarrollo social y el económico del país, no solamente la parte ambiental», explicó. 

De acuerdo con López, esto representa un gran logro porque es la primera vez que se presenta una iniciativa por conservar estos ecosistemas. «Nuestro Gobierno en la actualidad está trabajando fuertemente por la conservación de los ecosistemas y parte de ellos que necesitamos saber cómo están», destacó. 

Por su parte, Enrique Barraza, coordinador de gestión y monitoreo de biodiversidad, señala que otro de los objetivos importantes en esta iniciativa es el trabajo de sensibilización con la población sobre el valor y la importancia que tienen los arrecifes. «Dentro de la metodología tienen algo que se llama monitoreadores y unas aplicaciones para que ellos, que no necesariamente son científicos, pueden ser la gente que está trabajando con las escuelas de buceo, un buzo profesional que va a hacer un tour y que estas personas saben la importancia que tiene mantener esas especies vivas», señaló Barraza. 

Añade que una especie vale más viva que muerta, porque la puede observar varias veces; es el caso de una especie emblemática que hay en el país, conocida como mero. Estos son unos grandes peces que llegan a medir poco más de un metro y son algunas especies que indican una buena salud de un ecosistema.

 En un principio, el objetivo es capacitar a las escuelas de buceo bajo un sistema de monitoreo ciudadano, en el cual puedan reportar información que se está observando en los diferentes ecosistemas y de esta manera aumentar el esfuerzo de muestreo. 

«Luego viene un proceso con la parte académica, con universidades, en las cuales se van a hacer pequeños talleres y prácticas con el equipo de la Universidad de Baja California, quienes estarán trabajando este proceso y creando diferentes aplicaciones y herramientas para subir toda esta información y que sea accesible al público», señaló Barraza.

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