Con rezos, cantos y un profundo sentido de fe, la feligresía católica de Antiguo Cuscatlán inició ayer la preparación para la tradicional celebración de los Santos Niños Inocentes, una de las expresiones religiosas y culturales más arraigadas del distrito, que se conmemora cada 28 de diciembre en recuerdo del pasaje bíblico que evoca a los niños asesinados por orden de Herodes en su intento por matar a Jesús.

Esta tradición, transmitida de generación en generación, se ha consolidado como un símbolo de identidad para la comunidad, reuniendo cada año a familias locales y a devotos provenientes de distintos puntos del país, quienes llegan con imágenes del Niño Inocente para presentarlas ante el altar como signo de fe, agradecimiento y petición.

Lesli Castro, coordinadora de pastoral juvenil de la parroquia Santos Niños Inocentes, explicó que la preparación empezó ayer, al recibir las imágenes que portan los fieles.

«Es una tradición que viene desde hace muchos años, por aquellos niños que murieron en tiempos de Herodes, cuando él quería matar al niño Jesús. Cada 27 y 28 de diciembre nos preparamos para el recibimiento de todas las imágenes de los Niños Inocentes, a las que las personas les confían una petición especial o agradecen algún milagro por su intercesión», dijo.

La devoción trasciende las fronteras del distrito. Eva Sánchez y Luisa Palacios llegaron desde Mejicanos para comenzar a vivir la experiencia desde un día antes, motivadas por la fe y el agradecimiento.

«Yo vengo por primera vez y ella [Luisa] tiene 20 años participando. Le pedí que quería venir con mi imagen, porque esto más que una tradición es un acto de fe. Venimos en señal de agradecimiento por tantos milagros y bendiciones», relató Sánchez.

Hoy, a las 3 de la tarde, saldrá la tradicional procesión con las imágenes de los Santos Niños Inocentes, un recorrido cargado de simbolismo, devoción y colorido, en el que decenas de fieles acompañan las imágenes por las principales calles del distrito.

Esta procesión es encabezada por Santa Juana, quien representa a las madres que perdieron a sus hijos en la matanza ordenada por Herodes, según los pasajes de los evangelios.

Esto se realiza en el marco de las fiestas patronales de Antiguo Cuscatlán.

Actualmente, esta festividad no solo fortalece la fe y la convivencia comunitaria, también atrae a visitantes de otros distritos, interesados en conocer y vivir una de las tradiciones más representativas del calendario cultural salvadoreño.

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