En San Salvador, el Tribunal Primero contra el Crimen Organizado enjuicia en audiencia única abierta a 31 terroristas de la Mara Salvatrucha que desde el 2015 estuvieron delinquiendo en Ciudad Versailles y otras colonias de San Juan Opico, La Libertad.

La Fiscalía General de la República los acusa de agrupaciones ilícitas, por ser miembros activos de esa estructura criminal, entre los procesados hay dos corredores [cabecillas de alto rango] de la célula territorial Sitios Locos Salvatruchos.

Estos jefes de clica eran quienes dirigieron una serie de hechos delictivos en la zona, extorsionaron y traficaron armas, pesquisas detallan que el dinero que obtenían de esas actividades ilícitas fue invertido en la adquisición de microbuses y otras unidades que prestaban servicio de transporte no autorizado por el Viceministerio de Transporte en Ciudad Versailles.

Los dos cabecillas junto a los demás terroristas fueron detenidos por las fuerzas de seguridad, en el marco del régimen de excepción vigente en El Salvador, desde el 27 de marzo de 2022.

Además de controlar el accionar criminal en Ciudad Versailles, la estructura dominaba todo el cantón Sitio del Niño, la colonia Óscar Osorio, próxima al desvío de San Juan Opico y otras colonias de ese sector.

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La Fiscalía ha planteado al tribunal que los dos jefes de la estructura deben ser condenados a la pena máxima de 60 años de prisión, la ley ordena que los cabecillas, fundadores y financistas deben recibir esa cantidad de años.

Para los demás, la pretensión del ministerio público es que sean sentenciados a 30 años de prisión por el hecho de ser integrantes de la Mara Salvatrucha.

En estos juicios grupales la prueba es abundante y va desde álbumes fotográficos de fichajes basados en registros policiales previos que documentan la vinculación histórica de los terroristas a la Mara Salvatrucha.

Además, hay actas de captura que detallan el lugar de los arrestos, incautaciones realizadas y la forma en la que fueron efectuadas por soldados y policías.

Un elemento contundente es el perfil criminal de la estructura e individual en la que se resalta la delimitación territorial, sus cabecillas, junto a sus medios de financiamiento.