En conmemoración del Día Mundial del Sueño, una fecha que se celebra el viernes previo al equinoccio de primavera en el hemisferio norte y que busca concienciar sobre la importancia de dormir bien para la salud y el bienestar, la neuróloga internista y especialista en medicina del sueño, Elena Majano Muñoz, explicó en la entrevista de Frente a Frente que el sueño es un proceso fundamental para recuperar energía.
Asimismo, dijo que permite que el cerebro realice funciones esenciales como consolidar la memoria, regular las emociones y mantener la concentración. Destacó que los ciclos naturales del planeta influyen directamente en el descanso.
«Durante los equinoccios, el día y la noche tienen prácticamente la misma duración, lo que simboliza el equilibrio entre las horas de actividad y las horas de descanso», explicó.
Según la especialista, en épocas antiguas las personas organizaban sus actividades de acuerdo con la salida y la puesta del sol. Sin embargo, la llegada de la electricidad y el uso prolongado de dispositivos electrónicos han alterado estos patrones naturales.
La exposición a pantallas durante la noche puede afectar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que dificulta conciliar un descanso adecuado.
Entre las recomendaciones para mejorar la calidad del sueño, la especialista destaca la importancia de preparar el entorno antes de ir a la cama. Se sugiere cenar temprano y de forma ligera, reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir y hacer actividades relajantes.
También se recomienda crear un espacio de transición antes de entrar a la habitación, donde la persona pueda desconectarse de las preocupaciones del día mediante ejercicios de respiración, meditación o actividades tranquilas.
«Es importante que el cerebro asocie la cama únicamente con el descanso», señaló Majano.
La especialista subrayó que los hábitos de sueño comienzan a formarse desde la niñez, por lo que los padres juegan un papel clave en establecer rutinas adecuadas para dormir.
Estas rutinas pueden incluir horarios regulares, reducción de pantallas, cepillado de dientes y actividades tranquilas como la lectura de un cuento antes de acostarse.
Asimismo, se recomienda evitar utilizar la habitación o la cama como castigo, ya que esto puede generar asociaciones negativas con el momento de dormir.
En adultos, recomiendan dormir al menos seis horas por noche, aunque lo ideal es entre siete y ocho horas de sueño continuo y reparador. Dormir menos de seis horas de manera constante puede provocar irritabilidad, fatiga, dificultades de concentración y lo que se conoce como «niebla mental».
De acuerdo con los expertos, priorizar el descanso no solo mejora el rendimiento diario, sino que también contribuye a la salud física y mental a largo plazo.






