El santuario de la Virgen de Fátima ubicado en el cerro de Las Pavas, en Cojutepeque, Cuscatlán Sur, es visitado a diario por feligreses y turistas del país y extranjeros, un lugar de peregrinación donde en su cúspide los devotos pueden rezar, meditar, pedir o agradecer por milagros recibidos y venerar a la madre del Señor.

En los tiempos más difíciles de la delincuencia muchos no dejaron de ir pese a la presencia de delincuentes integrantes de pandillas, al menos en los alrededores o en la zona boscosa de la entrada y la salida, otros no llegaban por la misma inseguridad que había en el distrito.

El cerro tiene además senderismo y áreas de descanso, hermosas vistas al lago de Ilopango, desde distintos puntos al valle Jiboa y al volcán Chichontepec, de San Vicente, y por su clima fresco sus principales calles también son ocupadas para ejercitarse. Muchos trotan, corren o simplemente caminan en familia llevando sus mascotas.

«Antes no era así, por lo menos a esta hora [5:30 o 6 de la tarde] no se veía esto, algunos se animaban a subir, pero no como hoy que muchos venimos a desestresarnos o a orar», expresó María Velasco, quien reconoció que la seguridad le ha dado un nuevo rostro al sector.

Demetrio Aguilar, quien tiene varios años de estar permanentemente en el santuario y trabajar en la parroquia San José, a la que pertenece Las Pavas, comentó que dentro del área nunca supo de un acto de violencia, no así en las afueras.

«Se escuchaba que algunos decían que les habían robado la cartera; a otros, que los dejaron sin zapatos. Sí pasaron casos, pero no aquí en el santuario, tenemos una protección importante por la Virgen», dijo y añadió que más de una vez vio a pequeños grupos acercarse por la zona más boscosa, pero nunca llegaron.

Por su parte, Alfonso Rosales, del merendero La Cocina de Malena, ubicado en la zona, expresó que el turismo en general ha aumentado en el cerro de Las Pavas en comparación con los años más violentos que enfrentó Cojutepeque.

«Ha crecido a un 110 % el turismo, se están viendo muchos extranjeros, hermanos lejanos que nos cuentan que tenían 20 o 30 años de no venir por el miedo, y yo les pregunto cómo se sienten hoy y me contestan que la seguridad que hay la escucharon en las noticias, pero que han venido a confirmar que es cierto», narró el emprendedor.

«He venido a dejar una ofrenda floral en agradecimiento a la virgencita por favores recibidos mi hermana y yo, vengo de Chalatenango y está muy bien la seguridad. Con mi hermana a veces venimos hasta en la noche, está bien tranquilo, seguro», declaró Michelle Tobías, devota de la Virgen.

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