Ángel Antonio Rodríguez fue condenado a 50 años de cárcel por asesinar con un corvo a su expareja, una mujer de la tercera edad, en su vivienda ubicada en el Barrio Lordes de San Salvador.

El crimen fue perpetrado el 31 de enero de 2025, después de que la víctima había expresado a Rodríguez su deseo de terminar la relación sentimental. De acuerdo a la Fiscalía, el sujeto planeó el asesinato de su expareja y la siguió durante su rutina matutina hasta llegar a la casa de habitación de la afectada, donde la asesinó.

Con toda la prueba recabada, el Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador aplicó la pena máxima por el delito de feminicidio agravado.

El día de los hechos, alrededor de las 8 de la mañana, cámaras de videovigilancia captaron al imputado, con una mochila mientras perseguía a la víctima desde las inmediaciones del mercado ex Cuartel hasta la vivienda de ella. El informe judicial detalla que las imágenes muestran cómo Rodríguez ingresa a la casa y, casi media hora después, sale vistiendo ropa diferente. Al mediodía fue encontrado el cuerpo de la víctima, con múltiples heridas provocadas con arma blanca.

El sujeto fue arrestado el mismo día de los hechos. En su vivienda fue encontrada la ropa, el calzado y el arma que utilizó en el feminicidio. También el celular de la víctima, la mochila que portaba. En estos objetos la Policía detectó rastros de sangre cuyo ADN coincidía con el de la víctima.

En su resolución, la jueza del caso identificó «la misoginia en el nivel de barbarie con que el ahora condenado le quitó la vida a la víctima en su vivienda, a la que ingresó aprovechando la relación de confianza que mantenían, así como la premeditación evidenciada al llevarse el teléfono de ella», informó Centros Judiciales.