El ambiente de seguridad que se vive actualmente en El Salvador también permea en las instituciones educativas. Por ejemplo, el Complejo Escolar Católico Ricardo Poma, en Tonacatepeque, fue afectado durante años por las amenazas de las pandillas, por lo que diversas instituciones externas que ejecutaban proyectos con los estudiantes no regresaron, abandonando iniciativas que beneficiaban a la comunidad educativa.

Sin embargo, gracias a la seguridad generada por el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, dichas instituciones han regresado para continuar y mejorar los proyectos educativos. La Fundación Salvadoreña para la Salud y Desarrollo Humano (Fusal) y universidades privadas llegan con tranquilidad a la institución para apoyar las estrategias de aprendizaje de los estudiantes.

«Hoy ya no existe el temor de la violencia porque tenemos las visitas de varias instituciones que en aquella época de violencia no lo hacían por las situaciones que se vivían en la zona. Además, antes existía un estigma hacia los jóvenes cuando buscaban trabajo y decían que eran del distrito Italia, ahora ya no tienen esa limitante», dijo Alberto Valle, coordinador de bachillerato del Complejo Escolar Católico Ricardo Poma.

De acuerdo con los docentes, antes del Gobierno del presidente Nayib Bukele, los visitantes de la escuela podían llegar hasta la carretera Troncal del Norte y ahí debían esperar que un directivo de la institución saliera por ellos, ya que si ingresaban solos eran asesinados.

Por lo tanto, los docentes incluyen la formación espiritual y social en las clases con el objetivo de que los estudiantes crezcan practicando valores como el respeto, la cooperación, la tolerancia y la disciplina, para que esta nueva generación no sea afectada por la violencia. 

«Les inculcamos que, cuando sean profesionales, deben retribuir sus aprendizajes a su comunidad y ayudar a las nuevas generaciones», indicó Valle.

En ese sentido, los jóvenes indican que buscan convertirse en profesionales para transformar su comunidad que fue afectada por la violencia durante décadas. Dayana Flamenco estudia el tercer año del bachillerato en Atención Primaria en Salud, e indicó que aplicará a la beca del Gobierno para estudiar pedagogía y transmitir sus conocimientos a los niños de la zona.

«El programa de becas me tomó por sorpresa porque no es algo que suceda todos los días o que de un día para otro te digan que te dan la oportunidad de acceder a la universidad. Es una oportunidad única en la vida. Cuando me gradúe quiero regresar y dar clases en este complejo educativo, ya que aquí estudié y quiero marcar la diferencia ayudando a las nuevas generaciones», indicó la joven de 18 años. 

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