Dotar de equipos y herramientas a las fuerzas de seguridad es una de las misiones que ha tenido el actual Gobierno en los tres años que lleva de gestión, pero además le ha apostado por brindar mejores condiciones laborales a policías y soldados que día a día luchan por combatir a las estructuras criminales en el país.
El Plan Control Territorial (PCT), estrategia de seguridad implementada por el presidente Nayib Bukele en junio de 2019, que incluye diferentes fases y que tiene como principal propósito «garantizar la seguridad y la tranquilidad de la población», incluye el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad con nuevos y mejores recursos y tecnología.
Año tras año, el Gobierno ha gestionado y dotado de nuevo y mejorado equipo al personal policial y de la Fuerza Armada, además de dignificar su trabajo con incentivos y mejores condiciones de descanso, entre otros.
Un incentivo económico
Tras la puesta en marcha el PCT la corporación policial demandó de sus integrantes mayor esfuerzo y compromiso en el combate a las estructuras criminales. Por ello, el presidente Nayib Bukele ordenó de inmediato el incremento del bono trimestral para policías y soldados, quedando de $400.
A finales de 2019, Bukele dijo que todos los policías y soldados debían recibir un bono mensual de $100, el cual sería efectivo a partir del año 2020 y fue incrementado a $200 en el año 2021. A estos beneficios también se suma el bono de alimentación para el personal involucrado en tareas de seguridad a nivel nacional.
«En cuanto a la parte económica, el primer paso que se dio recién llegamos fue que el señor Presidente asignó $200 para la alimentación de los que están en el Plan Control Territorial. Luego se asignó otros $100 que se dieron a finales del año 2020, y $100 más a finales del año 2021; esos son los $200 que han sido asignados a todos los miembros de la institución», explicó Merino Monroy.
En estos tres años también cuando se decretó cuarentena por la pandemia del COVID-19 se dispuso de algunos agentes para que estuvieran en primera línea de prevención del contagio de COVID-19, a todos ellos se les otorgó un bono mensual de $150, durante los meses que duró la cuarentena.
Como consecuencia de las mejoras salariales e incentivos, en la administración Bukele han reducido las deserciones de integrantes de la Policía, contrario a lo que sucedió en los gobiernos del FMLN cuando hubo 1,534 policías que abandonaron la corporación policial entre 2014 y 2019.
El criminologo Ricardo Sosa, asegura que «la PNC y FAES están recibiendo por primera vez en el presente siglo todo el equipo, accesorios, tecnología, protección, indumentaria y otros de primera generación, como cuerpos elites y especializados en seguridad y defensa. Se les ha facilitado lo necesario para cumplir la misión de servir y proteger a la población, sin escatimar costos, la filosofía en mi opinión es proteger su vida e integridad como lo mejor en la industria policial y militar».
Mejora de condiciónes
La retribución económica no ha sido lo único que el Gobierno de Nayib Bukele ha buscado solventar a policías y soldados, sino que también ha gestionado la mejora de condiciones en sus áreas de descanso y esparcimiento.
Durante los últimos años, se han hecho obras de mejoramiento de diferentes sedes policiales, con el objetivo que las instalaciones de estas tengan las condiciones óptimas para el quehacer del personal de la Policía.
Para lo anterior, reos de la fase de confianza a través del Plan Cero Ocio han contribuido en la remodelación de estos puestos policiales. Hasta la fecha, son más de 85 delegaciones a nivel nacional que han sido intervenidas por privados de libertad.
Incluso, la semana pasada, se inauguró una moderna sede policial que beneficiará más 15,000 personas en El Zonte, La Libertad. En la obra se invirtieron más de $569,000 y cuenta con un centro de videovigilancia, un área para atención de denuncias, un amplio espacio de descanso para los agentes policiales, canchas deportivas, zona verde, comedor, entre otras comodidades.
Merino Monroy explicó a este medio que también se ha trabajado en la reparación de las instalaciones de las cuadras, [así nombran los lugares donde duermen los soldados] que estaban en condiciones deplorables. «Aún falta, no es adecuado cómo están viviendo los de la fuerza de tarea y se los tenemos que reparar», afirmó el ministro.
«También los uniformes se les están cambiando. Ya está ganada la licitación, se va a adjudicar para cambiarles un uniforme de mejor calidad que el que se tiene actualmente. Se les han comprado catres, los catres que teníamos eran los que sobraron de la guerra también ya era prácticamente alambres, hierros; las colchonetas, todas viejas, también todas antihigiénicas ahora se les ha cambiado por colchones. Los catres nuevos, todo eso es parte de la dignificación, de las mejoras que se les está haciendo a las tropas», expresó el jefe militar.
Equipo y armamento
Brindar herramientas para defensa y recursos tecnológicos a policías y soldados ha sido esencial. Chalecos, fusiles, armas, vehículos, drones, botas, uniformes, visores nocturnos, cinturones, lámparas, portacagadores y cargadores son parte de los nuevos accesorios y armamento que se ha entregado en los últimos años.
A inicios de abril el ministro de Defensa Merino Monroy hizo la entrega oficial de 10 vehículos todoterreno YAGU adquiridos recientemente y aseguró que se está equipando a la Fuerza Armada tecnológicamente para combatir a las pandillas.
También se destinó una inversión de $5 millones para uniformes y botas nuevas entregados en 2020, tanto a miembros de la Fuerza Armada como de la Policía Nacional Civil. De este total, $2.8 millones provenían de la Contribución Especial para la Seguridad y Convivencia y el resto de fondos de la PNC y la FAES, que cuentan con presupuesto para tal fin.
En marzo pasado los diputados avalaron un refuerzo presupuestario de $80 millones para las instituciones que velan por la seguridad de la población.
A la Policía se le asignaron $30 millones para financiar el equipamiento adquirir armamento y vehículos. Mientras que $20 millones se le destinarán a Defensa para comprar armas y equipo tecnológico que le permita a la Fuerza Armada seguir apoyando las tareas de seguridad y combatir a las estructuras criminales en todo el país.
Otros $30 millones se han destinado para la creación de un fondo de recompensa que permitirá fomentar la participación ciudadana en el combate del crimen organizado y tener una mayor efectividad en las capturas de terroristas.
El diputado presidente de la Comisión de Seguridad, Eduardo Amaya dice «que la vieja clase política había bloqueado sistemáticamente por 19 meses la fase II y 17 meses la fase III del Plan Control Territorial. Con la aprobación de la fase III, el Ejecutivo logró la modernización y la dignificación de los cuerpos de seguridad».






