Con la aprobación de la Ley Especial de Bienestar y Protección Animal y su entrada en vigencia, El Salvador abre sus puertas a una nueva cultura de prevención y erradicación del maltrato hacia los animales en todas sus formas.
Sin embargo, para la diputada de Nuevas Ideas, Ivonne Hernández, una de las impulsoras de este marco legal, esto solo es un primer paso hacia un camino que implica el trabajo articulado de las instituciones del Estado y la sociedad.
La legisladora señala que el maltrato animal no es un fenómeno nuevo en El Salvador, sino que es una práctica normalizada a través de varias generaciones. Para ella, es importante el despertar que ha surgido en la ciudadanía y el papel que los salvadoreños han jugado con sus denuncias a través de redes sociales.

¿El maltrato animal es un problema reciente en El Salvador?
El maltrato animal en El Salvador es viejo. Las personas mayores nos han contado que las mismas alcaldías mataban con bocado a los perros de la calle. En la población ya existía el maltrato animal. Cuando yo inicié con «Casa Roly» en 2009, recuerdo que mi primer rescate fue de 35 perros y cuatro gatos de la zona de Mejicanos, donde el alcalde de ese entonces traficaba con carne de perro en el rastro. Se llevaban hasta perros que tenían hogares y los usaban para hacer atrocidades. Es de mencionar que atrás del maltrato animal siempre ha habido corrupción y esto es una práctica vieja en el país.
En su experiencia como rescatista animal, ¿observó alguna vinculación entre el maltrato animal y la violencia social?
En los últimos 13 años, al frente de Casa Roly, he podido constatar que quien maltrata a un animal casi con seguridad es el vecino problemático de la colonia o quien ha golpeado a mujeres en esa misma zona. Podemos comprobar que el maltrato animal es una alerta ante otros posibles delitos. Si una persona comienza torturando o maltratando animales, ya perdió el sentido del respeto hacia la vida de otro ser vivo. En nuestro país, muchos rescatistas de animales hemos denunciado este tipo de situaciones, pero fuimos ignorados.
¿Este fue un punto importante para la creación de la Ley Especial de Bienestar y Protección Animal?
Claro que sí. Ahora, con esta nueva ley, estamos dando respuesta a un problema social de gran envergadura y que nos afecta a todos los salvadoreños. La Ley lo que busca es regular y controlar un flanco de la violencia social. Se ha comprobado, a partir de los estudios que han hecho en otros países, que las personas que maltratan animales terminan convirtiéndose en agresores de personas y en sujetos que violentan a grupos vulnerables como mujeres, niños o ancianos.

Ya existía una ley aprobada en 2016. ¿Cuál es la diferencia?
La diferencia es que, en esta ocasión, se cuenta con un gobierno que va a cumplirla. Antes, los mismos partidos que aprobaron la ley en 2016 eran los que no la cumplían. Además, en muchos aspectos se dejaron fuera elementos importantes porque no existía un genuino interés por legislar para erradicar este problema. Ahora hay una Asamblea Legislativa comprometida y lista para hacer mejoras a esta ley conforme vaya aplicándose y contamos con muchos gobiernos locales dispuestos a cumplirla.
Usted misma ha expresado que esta ley responde a un clamor ciudadano. ¿Qué tan importante ha sido el rol de la sociedad en su creación?
Muy importante. En El Salvador, el rescate y la protección animal nació en el seno de la población salvadoreña. Ahora, el Estado también se suma a esta lucha, pero la población ha sido clave con sus denuncias, con su insistencia, con dar a conocer los casos de violencia y maltrato animal que muchos ignoraban. La población sigue siendo el eje central de esta ley y todos tenemos que echarla a andar y velar por su cumplimiento.
También se aprobaron reformas del Código Penal ¿Cuál es el objetivo?
Las reformas al Código Penal implican protección para todos los animales, con propietario o de la calle. La situación dependerá de cómo se produjeron los hechos. Si se denota que hubo ensañamiento, si la persona causó un daño a un órgano o causó la muerte a un animal, las penas ahora pueden agravarse hasta 2 o 4 años de cárcel. Además, nos permiten dar un agravante de la tercera parte si la acción se comete frente a un menor de edad.

Si una persona mata a un perro, pero lo auxilia e intenta salvarle la vida y se comprueba que fue un accidente, la pena se puede trasladar a un servicio de obras comunitarias o en responsabilidades para con el dueño del perrito. Pero si una persona tuvo premeditación o ensañamiento, entonces se cae en una pena de prisión. El reporte de las unidades de protección animal jugará un papel importante en todo esto.
Pero, ¿qué sucede si una persona actúa en defensa propia ante un posible ataque animal?
En los casos de defensa propia no hay responsabilidad. La ley, incluso, exige requisitos a los propietarios de mascotas, como, por ejemplo, tenerlo identificado y vacunado. Es más, si se identifica que un perro es agresivo por falta de atención o maltrato por parte del propietario, entonces el proceso se puede iniciar contra ese propietario.
Hay gente que da una mala alimentación a los perros y por eso se comportan agresivos. En estos casos, y en otros donde se compruebe la negligencia del dueño, serán ellos los objetos del proceso. Esto conlleva a capacitar y trabajar de cerca con las municipalidades, porque son las primeras que van a investigar.
¿Es la ley un primer paso o la solución a esta problemática del maltrato animal?
Para que el problema realmente pueda ser erradicado se necesita prevención y combate. La ley contempla las dos facetas. En el caso de la prevención, por ejemplo, contempla las campañas de esterilización masiva. Al esterilizar, combatimos la sobrepoblación de animales en abandono. Esto nos ayuda a tener una población controlada. La esterilización y castración es la herramienta humanitaria que mejor nos ayuda a controlar la sobrepoblación animal. Esta ley también contempla campañas de concientización. A partir de ahora, el Ministerio de Educación ya queda obligado a incluir en la curricula una unidad sobre la protección animal. Ahora, nuestros niños y jóvenes van a ser instruidos en la protección animal y en el combate al maltrato.
¿Incluye la ley a otros actores sociales?
La ley también contempla actividades con el sector ciudadano. Las iglesias y otras instituciones están llamadas, por esta nueva ley, a ser parte de una política ciudadana del combate al maltrato animal. En el caso de la erradicación, también se contemplan sanciones económicas más severas, a partir de que el salario mínimo se ha incrementado y eso también eleva el costo de la sanción económica. Además, contempla sanciones más severes a quienes incurran en la zoofilia o en aquellas prácticas que signifiquen un daño a la integridad física del animal.

¿La ley también determina acciones que las alcaldías deben tomar?
Exacto. En la ley, ahora quedan todas las instancias llamadas para que de oficio inicien las investigaciones. Las alcaldías quedan obligadas a investigar, a hacerse acompañar del CAM o de la PNC. Las alcaldías también van a crear una Unidad de Protección Animal, que son las que van a realizar las investigaciones, levantar las esquelas y determinar la responsabilidad, intención y gravedad del hecho.
Con base a eso, van a clasificar si fue una acción leve, grave o muy grave. Las multas van de 1 a 3 salarios mínimos en caso sean acciones leves, de 4 a 6 si son gravea y de 7 a 10 si son muy graves. Estas multas van a ser cobradas por las alcaldías y ese dinero va a quedar en las alcaldías mismas. Ese fondo debe invertirse en acciones de protección animal y en proyectos de concientización en los municipios. Esta es una obra autofinanciable. La misma aplicación de las multas va a generar el fondo para estas unidades.
Además, el Instituto de Bienestar Animal queda llamado a solicitar apoyos y recursos para implementar una política nacional. El instituto, para que arranque, contará con un pequeño fondo del presupuesto general, pero solo para su arranque. Si el Instituto ve que el caso ya excede los límites sancionables con multa, ya pasa a una etapa penal.
¿Cuál es la clave para que esta cultura de maltrato animal sea erradicada en El Salvador?
Lo clave es la educación y por eso es importante el papel del Ministerio de Educación. Si a un niño no le enseñan en casa el respeto a los animales, ahora lo escuchará en la escuela. Como Casa Roly hemos dado capacitaciones en las escuelas y hemos visto cómo los niños son receptivos a aprender sobre la protección animal. Los seres humanos nacimos con el instinto de amar a los animales, aunque lo perdemos a través de la educación errónea. Ahora, con esta ley, los adultos también vamos a aprender. Todos vamos a ser formados. Vienen campañas masivas de concientización al respecto.







