Santiago de María, en Usulután Norte, históricamente es reconocido por su clima fresco y su producción cafetalera, pero vivió un período en el que las pandillas dominaban el territorio, restringían la libre circulación y atemorizaban a habitantes y visitantes. Ahora busca resurgir en un clima de seguridad, potenciando la agricultura, el comercio, el deporte y la educación.

En los últimos años, desde la puesta en marcha del régimen de excepción y el Plan Control Territorial, los habitantes han experimentado un ambiente de tranquilidad y seguridad, en el que ya no tienen miedo de ser asesinados por ingresar a diversas comunidades, ni de ser extorsionados por instalar sus negocios o emprendimientos.

Según narran los habitantes, en el distrito se contaba con presencia de dos pandillas, principalmente en las comunidades de la zona urbana.

La mayoría de los casos de homicidio era por riñas entre pandillas o personas del mismo distrito u otras zonas que cometieron el error de ingresar a sectores controlados por pandillas contrarias.

DEPORTE

Una de las zonas que se vio monopolizada por las pandillas fue el estadio municipal Leonidas Flores Cárdenas, donde se llevaban a cabo eventos deportivos y prácticas de las escuelas de fútbol. El estadio es considerado uno de los pocos espacios deportivos del distrito y por su tamaño permite la afluencia de una buena cantidad de personas; sin embargo, ingresar a la zona no era sencillo.

«El temor persistía porque no podíamos movilizar equipos de otras zonas contrarias a la pandilla 18 que se manejaba en la zona del estadio porque era prácticamente la muerte para ellos. Muchas veces teníamos que acompañarnos de la Policía Nacional Civil [PNC] para que pudieran hacer deportes ahí», mencionó Kevin Pérez, director del área de deportes de Santiago de María, quien lleva más de 12 años trabajando en el área deportiva en el distrito.

«Mi hijo y mi sobrino se incorporaron a la escuela de fútbol hace tres años, antes aquí no se podía venir cuando uno no era de los alrededores, porque se veía acechado o lo venían a sacar. Ahora es más seguro, uno puede venir a pie y no hay riesgo de que te vaya a salir alguien y diga que no se puede entrar. Esta era una de las zonas más conflictivas», expresó Marisol López, residente del barrio Concepción, quien tiene un hijo de 10 años que asiste a la escuela de fútbol.

«Ahora se han incrementado niños en la escuela de fútbol, entrenamos los lunes y miércoles, tenemos 84 niños de diferentes comunidades. El estigma cambió cuando entró el régimen de excepción, hemos visto una luz», dijo el director del área de deportes.

Situación similar sucedió con el Instituto Nacional de Santiago de María (Insam), donde los jóvenes provenientes de diferentes zonas eran intimidados con amenazas de muerte para que abandonaran el centro escolar.

«Como institución educativa estamos muy complacidos con los cambios que se están dando en el ámbito social. Vimos cómo nuestros estudiantes abandonaban la institución por amenazas, era algo que ocurría continuamente solo por el hecho de vivir en otros territorios», comentó el director del Insam, José Baltazar Sigarán, quien lleva laborando en la institución desde 2001 y es director desde 2023.

Sigarán cuenta que entre 2004 y 2007 contaban con una matrícula de más de 1,000 estudiantes y a partir de 2009 vieron un aumento en la deserción escolar por el aumento de los grupos delincuenciales, disminuyendo la matrícula hasta 600 estudiantes, aproximadamente, en 2016.

«Recuerdo que allá por 2016 era orientador de un grado, recibí 48 estudiantes matriculados, para el tercer día vi disminuir la matrícula, ya solo llegaron 31; habían desaparecido los que venían de determinado lugar, al preguntar me contaron que habían amenazado a sus compañeros. Terminé el año escolar con 24 estudiantes, la mitad de los que habían venido», expresó el docente.

En el ámbito turístico, una de las zonas que fue conflictiva y ha comenzado a atraer turistas nacionales e internacionales es el cerro El Tigre, donde montañistas se animan a hacer caminatas por diferentes rutas.

Según la municipalidad, se cuenta con registro de montañistas de diferentes partes del país y del mundo como Canadá, Francia, Noruega y España.

«El desarrollo económico se ha ido estabilizando poco a poco a medida que el ambiente de seguridad ha cambiado, estamos avanzando aprovechando el ambiente de seguridad para que la gente haga negocios, abrir el distrito para la inversión. Tenemos más de 100 entre pequeñas, medianas y grandes empresas que se han formalizado en la Unidad de Catastro», mencionó Gilberto Arévalo, jefe de la Unidad de Gestión y Desarrollo Económico de la alcaldía.

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