Las mujeres que sufren actos de violencia en sus lugares de trabajo pueden padecer daños físicos y psicológicos que afectan la productividad en sus labores, advirtió Marlene López, asistente legal especializada de la Procuraduría General de la República (PGR), en una entrevista con «Diario El Salvador».
«La violencia siempre causa un daño, ya sea físico o psicológico, y esto viene a repercutir en la producción, independientemente de las labores a las que se dedique, porque muchas mujeres manifiestan que de solo pensar en el centro de trabajo donde reciben violencia hay una resistencia, pero la necesidad económica las obliga a presentarse», aseguró.
La especialista aseguró que la violencia laboral contra las mujeres puede ocasionarles accidentes en el trabajo, depresión y desmejoras en la calidad de las labores.

«Muchas mujeres que trabajan con base en metas y no las logran, entonces para lograrlas deben quedarse después de las ocho horas y, como les imponen una meta, hay que cumplirla y es por ello por lo que muchas veces exceden de las horas laborales, más de ocho, y no se las quieren pagar», añadió.
López explicó que la violencia laboral contra las mujeres son todos los actos y omisiones que puede ejercer un superior jerárquico o compañeros de trabajo con el objeto de intimidarlas, amenazarlas y causarles daño.
Detalló que los tipos de violencia que están actualmente más marcados en el mercado laboral son el acoso sexual y el acoso laboral. Ese último tiene diferentes manifestaciones que pueden ir desde los gritos hasta el uso de palabras denigrantes con el objeto de desvalorizarlas, humillarlas y someterlas a situaciones en las cuales ellas creen que no se merecen estar en el puesto en el que se encuentran.
«Muchas veces naturalizamos la violencia y creemos que a veces son bromas que nos hacen compañeros de trabajo o jefaturas, pero debemos aprender a identificar esos hechos para denunciarlos internamente y luego si no se resuelve buscar las instancias competentes, como la Procuraduría General de la República», dijo.
Aseguró que acciones como aislar a una mujer del grupo de trabajo, negarle permisos justificados, discriminarla por su vestimenta o su cuerpo, culpabilizarla por sufrir acoso sexual en el empleo, ponerle sobrecargas laborales, minimizar su trabajo y pagarle menos salario que a los hombres que realizan sus mismas labores se consideran, sin lugar a duda, violencia laboral.

«Desde el momento en que queremos ver perfecta una prenda en una mujer y empezamos a cuestionarla porque no la luce como esperamos que se luzca, desde ahí estamos ejerciendo una violencia psicológica. Las mujeres sabemos que nos vestimos como nos sentimos más seguras y muchas veces se nos discrimina no por nuestra capacidad en el trabajo, sino por cómo vestimos», expresó.
Para brindar apoyo y asesoría legal a las mujeres que atraviesan situaciones como las mencionadas anteriormente, la PGR brinda asesorías especializadas en el área de violencia laboral. Desde enero hasta octubre de este año registró 3,970 asesorías a mujeres que vivieron situaciones de violencia en sus empleos, de las cuales 35 fueron mujeres en estado de embarazo. Además, abrió 3,742 expedientes a escala nacional; de estos, 34 fueron de embarazadas. En ese sentido, la especialista insta a las mujeres a no tener miedo y acudir ante las instancias respectivas si sufren cualquier acto de violencia en el trabajo, porque hay un marco jurídico nacional e internacional que las protege. Además, cuentan con las instituciones del Estado, como la PGR, que están en la obligación de garantizarles sus derechos.
«Creemos que todas las mujeres nos merecemos un entorno laboral libre de violencia como un derecho y no como un privilegio», afirmó López. Pueden acudir a cualquiera de las procuradurías auxiliares que hay en todo el país o llamar a las líneas de atención virtual de la PGR en el número telefónico 2231-9484 o a través del WhatsApp 7607-9013.






