«La Zacamil ha cambiado», esta es una frase que más se escucha y se repite entre los habitantes de la colonia Zacamil en el distrito de Mejicanos, un populoso centro urbano que por muchos años estuvo bajo el acecho de las estructuras terroristas, pero que a tres años de implementado el régimen de excepción, ahora los habitantes gozan de una verdadera tranquilidad.

Los lugareños transitan de un lado a otro, los emprendedores han incrementado sus ventas y han surgido nuevos negocios, los vendedores ambulantes ofrecen sus productos sin preocupación, los niños juegan en los pasillos con seguridad como resultado del combate frontal a las pandillas que el gobierno del presidente Nayib Bukele ejecuta desde el 27 de marzo de 2022 cuando la Asamblea Legislativa aprobó la herramienta legal con la que las autoridades han erradicado a las pandillas.

En este viernes 7 de marzo, son las 4:00 de la tarde y en la cancha de los edificios 100 se dan cita más de una docena de niños para jugar fútbol, la mayoría lo hace sin supervisión de sus padres o un adulto mayor, cosa que hace años atrás era impensable, debido a que los terroristas merodeaban el lugar para reclutar a jóvenes o para el cometer algún ilícito, además de imponer sus reglas en la comunidad.

Carmen Zeledón tiene más de 35 años de vivir en la zona y es abuela de uno de los infantes que juegan en la cancha remodelada en septiembre de 2024, asegura que en la Zacamil ahora se vive seguro gracias a la verdadera «mano dura» que la administración Bukele puso hace tres años contra las estructuras terroristas.

«Ahora usted ve como los niños salen a jugar solos a la cancha y los padres no están encima, porque ya no hay mareros en la zona que busquen seducir a los pequeños a que se unan a la mara. Yo ando aquí con mi nieto porque está pequeño y pues necesita mucha supervisión todavía», dice la señora.

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«Con la seguridad, todo es más bonito, más como que si fuera otra Zacamil», advierte Carmen.

Carolina Guevara vive desde hace ocho años en un apartamento en los edificios 100 y junto a su familia tienen un puesto de venta de comida en el lugar. La lugareña afirma que los cambios como resultado de la política de seguridad se notan y brindan un nuevo ambiente en la comunidad que por mucho tiempo fue estigmatizada a raíz de la violencia generada por las estructuras terroristas.

«Todo ha cambiado con la seguridad, todo es más bonito, más como que si fuera otra Zacamil, como que es otro lugar», destaca Guevara.

La emprendedora relata que las mejoras en seguridad de la que gozan los pobladores ha motivado que otras personas busquen la colonia para vivir.

Guevara agradece las medidas de seguridad, pues permite que sus dos hijas se desarrollen en un ambiente libre de violencia y el acoso de las pandillas. «Es un gran alivio porque en aquel entonces uno se ponía a pensar que cómo iba a ser en el futuro porque, por desgracia, en las escuelas había muchos niños que venían influenciados de la calle e iban a influenciar a los de la escuela», afirma.

Por su parte, Gary Bautista, destaca el régimen de excepción como la medida que resolvió la «enfermedad» de las pandillas, mal que no era saludable para la comunidad. «Se volvió como una enfermedad tener pandilleros. Estábamos obligados, sometidos a que no se podía decir, hacer. Entonces, cortaban las libertades de tránsito de las personas», manifiesta.

Ahora resalta que el régimen de las pandillas terminó y que en la actualidad se goza de seguridad.  

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Proyecto Zacamil

Bajo este nuevo panorama, la Fundación Custom Made Stories (CMS) lleva a cabo el proyecto Zacamil, el cual está enfocado en revitalizar los espacios públicos en la zona conocida como la «Súper Manzana».

Es la iniciativa de esta organización, la que en los lugares donde había mugre, placazos o grafitis de pandillas ahora hay preciosos e imponentes murales que cubren la fachada de los emblemáticos edificios de la «Zaca», como también se conoce al populoso barrio.

La revitalización se lleva a cabo a través del «placemaking regenerativo para el renacimiento de espacios públicos» en donde integran métodos basados en el arte con la participación comunitaria, con la que buscan transformar espacios públicos y mejorar el bienestar de las comunidades a través del arte, el paisajismo y el diseño urbano.

Carolina ve a bien que CMS halla decidido intervenir en la comunidad y darle una nueva imagen que atraerá turistas al lugar, «ahora es muy distinto porque las personas vienen con confianza y hasta personas que antes decían, “púchica”, que no se podía entrar, ahí vienen con confianza, aparte de que todo lo bonito que están remodelando como que trae más, se puede decir más turismo».

De acuerdo con CMS el proyecto tiene como objetivo crear iniciativas personalizadas que aborden las necesidades de la comunidad, priorizando el arte como herramienta para el cambio social.

«El proyecto emplea un enfoque de tres frentes centrado en la participación comunitaria, el fortalecimiento de los lazos sociales y la creación de oportunidades económicas para un cambio duradero, a través de iniciativas como talleres de codiseño y toma de decisiones participativas, para asegurar la representación comunitaria y fomentar la propiedad local en cada paso», explica CMS.

También tiene como objetivo transformar la Zacamil en un hito urbano mediante la creación de una especie de «museo al aire libre» con intervenciones de arte público, mientras ofrece programas de capacitación para la comunidad enfocados en el desarrollo de un crecimiento sostenible.