El cementerio general de Usulután, dividido Norte y Sur por la carretera principal, en la entrada de la ciudad, era una zona a la que no cualquier habitante podía entrar por la fuerte presencia de pandillas. 

Los habitantes narran cómo durante muchos años no pudieron enflorar a sus familiares fallecidos, por el miedo que representaba entrar en un sector controlado. Solo lo hacían en fechas especiales, como el 2 de noviembre y el 10 de mayo, cuando había presencia de elementos de seguridad. 

René Herrera, de 79 años, residente de la colonia El Cocal, recuerda que hubo un tiempo en que los pandilleros se apoderaron de la zona. «Uno se siente más tranquilo sin ese problema de las pandillas. Aquí se puso bien difícil, las personas no iban al cementerio. La gente no se atrevía porque sabían que las pandillas mandaban ahí», dijo el habitante. 

«Si uno iba a enflorar, solo entraba con las flores a dejarlas a la tumba y se iba, uno no podía estarse mucho tiempo. Recuerdo una vez, un 10 de mayo, iba con una hermana y en el cementerio norte nos estaban esperando [los mareros] para abordarnos; tuvimos que auxiliarnos de más personas para poder salir sin que nos pasara nada», recuerda Margarita Rivera, una habitante de Usulután. 

En la actualidad, sin importar la fecha, las personas ingresan con total tranquilidad a enflorar o pasar tiempo recordando a sus seres queridos.    

Lee tambiénPrimeras empresas turísticas reciben sello Family Frendly