Las ejecuciones realizadas por la Mara Salvatrucha fueron grabadas por los pandilleros, así lo evidencias videos incorporados como prueba por la Fiscalía General de la República, en el juicio contra 486 cabecillas que enfrentan audiencia única, acusados de 47,420 delitos consumados entre el 2012 y 2022.
Los videos obtenidos mediante el vaciado de información realizada a teléfonos celulares decomisados a terroristas fueron certificados por peritos quienes han confirmado la veracidad ante el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado.
Los fragmentos de videos también fueron extraídos del teléfono de un corredor de programa [jefe de varias clicas], en los que se observa como torturaban y asesinaban a las víctimas.
En más de cinco jornadas los fiscales han presentado escuchas telefónicas del accionar criminal de la Mara Salvatrucha, con la reproducción de audios se evidencia la multiplicidad de crímenes, la mayoría homicidios que fueron avalados por los 22 fundadores de la estructura terrorista.
En las últimas grabaciones de hechos consumados entre el 2017 y 2018, se escucha cuando los pandilleros asesinan a las víctimas, los disparos y el uso de armas blancas.
Seguido de las detonaciones, se oye que los criminales gritan su pertenencia a la Mara Salvatrucha, eso ocurrió luego de asesinar a un custodio del Centro Penal de Ciudad Barrios.
Al empleado penitenciario le dieron vigilancia y seguimiento; en un primer momento decidieron no matarlo porque iba con sus hijos, esperaron el momento oportuno para ejecutarlo.
En los audios captados mediante escuchas telefónicas se oye que hablan de la vigilancia hacia las víctimas, sabían su rutina, días de descanso, como se vestían y todas las características físicas.
A algunas personas las fotografiaban y compartían con los demás pandilleros para que al momento de asesinarlas no se fueran a equivocar y asegurar el buen resultado del crimen ordenado y avalado por los cabecillas de la organización criminal.
En los audios se escucha a los cabecillas ordenar el asesinato de personas que afectaran sus intereses criminales, para no ser detectados utilizaban palabras claves como «trabajitos»”, «cancha abierta» y «jugar», de esa forma se referían a los crímenes que debían ejecutarse contra la población civil.






