Alrededor de 70 niños de la Escuelita de la Fe de la iglesia El Calvario recorrieron ayer las principales calles y avenidas del Centro Histórico de San Salvador en un via crucis infantil que se realizó en el marco de la Semana Santa.

El párroco de la iglesia El Calvario, padre Elder Romero, lideró el via crucis y antes de iniciar el recorrido por la calle La Amargura dedicó un pronunciamiento a todos los niños del mundo, especialmente a aquellos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad como la guerra, explotación laboral o sexual.

«Junto a los niños de nuestra parroquia hacemos presentes a todos los niños del mundo, de manera especial a niños que sufren la locura y el drama de la guerra, para que los niños tengan derecho a una educación digna, a la fe, a una familia autentica. Traemos a la mente y al corazón a todos los niños del mundo, especialmente aquellos que son explotados laboral o sexualmente», expresó el líder católico.

En el via crucis se realizaron las 14 estaciones que conmemoran los 14 momentos clave de la pasión, muerte y sepultura de Jesús; además, durante el recorrido se fueron incorporando más niños las filas para ser parte de la actividad.

El padre Elder Romero explicó que en este via crucis se hizo en primer lugar, para pedir por la paz en el mundo a través de las voces de la niñez, y, en segundo lugar, para transmitir y cultivar la fe en las nuevas generaciones.

«Nosotros por constitución, por naturaleza como cristianos estamos llamados a evangelizar, a anunciar a Cristo en todos los rincones y en cada uno de los corazones por más pequeños que sean, en este sentido, es una manera de transmitir la fe, de cultivar y pasar la estafeta a las nuevas generaciones, especialmente a los más pequeñitos de nuestra parroquia y de nuestras familias», añadió.

Melissa de Ascencio, una feligresa de la iglesia El Calvario, acompañó a sus sobrinos de 5 y 8 años en el recorrido del via crucis. Aseguró que considera importante incorporar a los niños a actividades religiosas desde sus primeros años de vida.

«Es de enseñarles desde pequeños el amor a Dios, el sacrificio y la vida que dio por salvarnos a nosotros y librarnos de nuestros pecados, me gusta traer a los niños para que desde chiquitos vayan aprendiendo», dijo.

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