La bahía de Jiquilisco, situada en Usulután, es un paraíso natural que alberga diferentes especies, incluidas la tortuga carey, aves migratorias, peces y crustáceos. En ese sentido, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) refuerza los monitoreos acuáticos para conservar la salud de la biodiversidad de esta zona. 

El monitoreo es una acción fundamental en la preservación de esta zona, ya que es reserva de biósfera, sitio Ramsar y estuario con áreas naturales protegidas (ANP). 

De acuerdo con Enrique Barraza, coordinador para el monitoreo de biodiversidad, esta medida consiste en observar el estado de la biodiversidad que se encuentra en el agua. Estos se hacen cada cierto tiempo con el objetivo de llevar un registro con videos y fotografías de cada especie. 

«Desde la última vez que vinimos hasta la fecha, todo se mantiene como se ha observado en otras veces. Hay peces típicos del estuario, de fondos duros también, porque en esta parte hay fondos duros artificiales, incluso pudimos ver dos tortugas carey. Esto refleja el buen estado de salud de la bahía de Jiquilisco», explicó Barraza. 

Otro componente para preservar la biodiversidad es verificar el estado de salud de los manglares y los moluscos que se extraen con fines alimenticios y comerciales. 

Durante el monitoreo en Punta San Juan, el biólogo registró tortugas carey. Esta especie anida y se alimenta en la zona y luego se mueve al golfo de Fonseca. «Ese es el estudio con el que se cuenta, que nos respalda esta migración. También hay pargos, jureles, peces de zona rocosa, por el tipo de sustrato del fondo; hay meros, langostas, porque el agua aquí es casi como el mar, es salada», indicó. 

Asimismo, hay una variedad de gusanos poliquetos, cangrejos y caballitos de mar, debido a su amplia biodiversidad. 

Barraza destacó que esta zona se ha declarado de vital importancia por la riqueza de especies y los múltiples beneficios para la población como la pesca, el comercio y el turismo. De igual manera, se considera una barrera natural contra fenómenos climáticos extremos, ya que los manglares amortiguan el efecto de una inundación que causa una ola que penetre del mar; además, regula las inundaciones que ocasionan los ríos. 

«Aquí se realizan varias acciones como verificar que se cumpla las disposiciones del ministerio y también se trabaja en investigaciones y monitoreos, como en este caso, que estamos viendo el estado de la biodiversidad acuática cuando la visibilidad lo permite», agregó. 

Una parte de estos esfuerzos incluye promover la educación ambiental en las comunidades aledañas para fomentar una cultura de respeto y conservación de las especies de esta reserva natural.  

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