Cárcel, hospital o la muerte, eso repiten las autoridades que son los posibles destinos para los criminales pandilleros. Y condenado a más de 50 años por homicidios, desapariciones y extorsiones el jefe pandillero Carlos Enrique Mojica Lechuga, alias Viejo Lin, pasó por esas tres etapas hasta morir por complicaciones hepáticas, confirmó Centros Penales.

Este terrorista, uno de los fundadores de la pandilla 18, falleció la noche del miércoles a causa de un fallo multiorgánico provocado por complicaciones hepáticas, según fuentes médicas.

«Los informes clínicos detallan que padecía cirrosis hepática, síndrome de hepatorrenal y un probable glioblastoma, un tumor cerebral agresivo, cuadro que se agravó tras presentar un severo sangrado digestivo», detalló Centro Penales, a través de un comunicado.

Durante las décadas de los 90 y 2000 Mojica Lechuga dirigió una de las facciones más sanguinarias de la pandilla 18, vinculada a multiples homicidios, violaciones, extorsiones, reclutamiento forzado de menores y más hechos de violencia.

En diciembre de 2002, fue identificado como autor intelectual del asesinato de «Rosa N.», una mujer cuya cabeza fue encontrada dentro de una mochila en el Parque Libertad, en el centro de San Salvador. El resto de su cuerpo desmembrado fue descubierto por la Policía Nacional Civil en distintos puntos de la capital.

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En 2012 fue el portavoz de la pandilla durante la denominada «Tregua», un pacto impulsado por el gobierno de Mauricio Funes que otorgó privilegios a terroristas en las cárceles.

A pesar de tener más de 20 años en prisión, con su muerte evadió ser juzgado por cada uno de sus delitos en audiencia única abierta, como parte de los procesos judiciales ordenados por las nuevas leyes salvadoreñas contra jefes de pandillas y pandilleros aprobados en el marco del régimen de excepción.

El viejo Lin permanecía en prisión desde 2003. Foto: Cortesía.