Tras conocerse su designación como nuncio apostólico en El Salvador, Giancarlo Dellagiovanna expresó su gratitud y cercanía con el país mediante un mensaje dirigido a la Iglesia salvadoreña.
«Recibo con profunda gratitud y gozo la noticia de mi nombramiento como Nuncio Apostólico en El Salvador. Mi más ferviente agradecimiento se dirige al Santo Padre León XIV, quien me eligió para este importante cargo en la amada tierra de El Salvador, a la que desde hoy siento particularmente cercana a mi corazón», manifestó.
El diplomático también envió un saludo a los obispos, sacerdotes, religiosos y al pueblo salvadoreño, a quienes pidió acompañarlo con sus oraciones durante el desempeño de su misión.

«Les pido el acompañamiento y el apoyo de sus preciosas oraciones, para que pueda llevar a cabo bien mi misión, de modo que ayude al Santo Padre a comprender las necesidades y aspiraciones del amado pueblo de El Salvador, para ser “la mirada de Pedro”, instrumento de comunión y unidad», expresó.
Asimismo, monseñor Dellagiovanna destacó su cercanía con la espiritualidad del país, subrayando la devoción a Nuestra Señora de la Paz, a cuya protección encomendó su labor pastoral y diplomática.
En su mensaje, también invocó la bendición del Divino Salvador del Mundo y de san Óscar Arnulfo Romero sobre la nación.
«Que el Divino Salvador del Mundo y san Óscar Arnulfo Romero bendigan y protejan siempre la amada tierra y al amado pueblo salvadoreño», concluyó.
Con este nombramiento, la Santa Sede reafirma su presencia diplomática en El Salvador en un contexto de retos sociales y pastorales, donde la figura del nuncio desempeña un papel clave en el diálogo entre Iglesia, Estado y sociedad.






