No atentar contra familiares de los homeboys y comunicar si identificaban informantes o pandilleros rivales, eran dos de las 103 reglas internas que tenía la estructura de la MS que es enjuiciada en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado.
Dichas afirmaciones fueron expuestas por un perito en la quinta jornada de la audiencia única abierta en contra de 486 cabecillas de la MS. El analista detalló cómo estaba conformada la estructura criminal, reglas, funcionamiento y las actividades delictivas de la MS, basado en entrevistas a testigos, informes de investigación e información obtenida de celulares.
Asimismo, se detalló que entre el «testamento» de la estructura se imponía que cualquier falta de respeto hacia un ranflero (jefe de la estructura) era severamente castigada; si un miembro cometía delitos como violación (sin autorización), la misma pandilla investigaba los hechos y de confirmarse la responsabilidad, lo mataban; además, si incumplían órdenes eran castigados con golpizas y, en casos reiterados, con la muerte.
En la investigación sobre los métodos de asesinato, se identificaron dos modalidades: la primera, denominada «H1», consistía en desaparecer y enterrar a las víctimas; la segunda era el método «asolear», que implicaba asesinar y dejar el cadáver en la calle. Ambos debían ser autorizados por los altos rangos.
Estado criminal paralelo
El perito también indicó que la pandilla operaba como un «estado paralelo» al Estado democrático, pues ejercía control total sobre las comunidades bajo su dominio en varios aspectos, como por ejemplo, el uso de parqueos comunes, el control del ingreso de personas que no eran de la zona, la monopolización de la distribución de productos básicos y la usurpación de inmuebles, entre otros.
Además, se reafirmó que la pandilla estaba estructurada en niveles jerárquicos, de mayor a menor rango, donde la máxima autoridad eran los ranfleros históricos, seguidos de los ranfleros en libertad y en centros penales; los corredores de programa en libertad y en penales; los corredores de clica; los homeboys; los chequeos; el personal en observación; los paros; los colaboradores y los testaferros.
A lo largo de la década entre 2012 (año de la tregua avalada por el gobierno de Mauricio Funes) y 2022, los pandilleros usaron testaferros para «invertir» o lavar el dinero de extorsiones en diferentes negocios como bares, cafeterías, carwash, taxis, microbuses y en rutas de buses, entre otros.
El ministerio público también explicó que en el análisis se expuso que hasta el 2022, la MS-13 contaba con 34 programas a nivel nacional, en cuatro zonas, de las cuales 8 eran de la zona occidental, 14 en la zona central y metropolitana, 5 en la zona paracentral, 5 en la zona oriental y además de dos programas internacionales en Los Ángeles y México; todos estos programas agrupaban aproximadamente 230 clicas (celulas).
En la diligencia judicial se ha iniciado el desfile de la prueba documental. Por el momento, la Fiscalía cuenta con un aproximado de 125 audios que serán incorporados durante la audiencia.






