Las riñas en el penal, las masacres y las negociaciones entre autoridades y pandilleros, que caracterizaron a Quezaltepeque, La Libertad Norte, entre 2013 y 2015, han quedado en el pasado. Así lo aseguran sus habitantes, quienes hoy describen el distrito como un lugar seguro y en desarrollo, resultado que atribuyen a las estrategias de seguridad implementadas por el presidente Na yib Bukele.
Los lugareños aseguran que desde que se inició el proceso de desarticulación de las pandillas en El Salvador comenzaron a percibir la diferencia, pues ahora pueden transitar en todas las calles del distrito a cualquier hora, sin temor a ser acechados por delincuentes.
«Hay cambios definitivamente. Antes se vivía en zozobra, siempre con el miedo, cada día era un riesgo. Ahora está totalmente tranquilo, se disfruta con bastante gente que viene de afuera, del extranjero, y aquí hay bastante turismo, internamente. Quezaltepeque ha cambiado bastante», aseguró Rodri go Durán, dueño de una cafetería ubicada en el parque central de la localidad.
UN PASADO DE VIOLENCIA
Quezaltepeque fue escenario de múltiples hechos violentos. En el primer trimestre de 2014 ocupó la sexta posición de los 10 municipios más violentos, pese a que, en 2013, el distrito fue declarado «libre de violencia» luego de acuerdos que tuvo el exalcalde de la localidad Carlos Figueroa con dos representantes de las principales pandillas que delinquían en la zona. Esos procesos se hicieron durante la tregua entre pandillas durante el gobierno del FMLN de Mauricio Funes.
En dicho acuerdo, el exedil dijo que los pandilleros de la MS y la 18 se comprometieron a no atacarse ni atentar contra policías y militares. Quezaltepe que fue uno de los primeros municipios (así clasificados en ese momento) «libres de violencia».

«Yo creo que, antes, la autoridad en el país eran las pandillas, hasta que llegó el presidente Nayib Bukele. Ellos eran quienes dictaban la mayoría de políticas, le dictaban al gobierno la plana que tenía que hacer. Ahora es diferente […], no concibo el hecho de sentarse a negociar con personas que están delinquiendo, que han desangrado básicamente al país por décadas, yo creo que son los errores que le costaron a la oposición», dice el actual alcalde de la Libertad Norte, Jorge Escamilla.
De igual forma, en 2015, Quezaltepeque vivió una de sus peores décadas de violencia. En marzo de ese año hubo una masacre de nueve personas, la cual estuvo ligada a grupos de narcotráfico locales; mientras que en agosto las autoridades reportaron una riña entre integrantes de la pandilla 18, que dejó un saldo de 14 muertos en el penal del distrito.
Rodrigo Durán recuerda la época de violencia que se vivía en la localidad. Menciona que en una ocasión, frente a su negocio, un grupo de pandilleros escondió armas. «Ellos vieron que yo me di cuenta. Los siguientes días pasé con temor, pero gracias a Dios no me hicieron nada», mencionó.
El comerciante dice que nunca fue «víctima directa» de extorsión; sin embargo, recuerda cómo los muchachos (pandilleros) llegaban a pedirle colaboraciones. «Nunca me vinieron a pedir directamente una cuota mensual, solo una “ayuda”. Le pedían a uno no como imposición, pero uno no se podía negar», indicó.
CAMBIOS EN PROCESO
Al consultar a otros lugareños sobre los cambios en seguridad en Quezaltepeque, no dudan en responder que los hay. «Ahora hay muchos cambios, una gran diferencia. Antes yo me acuerdo que si alguien salía, no siempre regresaba, ahora podemos salir de noche, venir al pueblo y andar tranquilos», mencionó Teresa Cerna, quien tiene más de 35 años de vivir en la zona.
La misma opinión tiene Gladys Martínez, de 60 años, quien vende golosinas en el parque central. «Hace 10 años era muy difícil vivir aquí, ahora con las medidas del presidente Bukele todo ha mejorado, ya nos sentimos seguros. Antes yo no salía en la noche, aunque no tuviera nada que ver con ellos o que me fueran a robar, yo prefería no salir», recuerda la ciudadana.

El alcalde Escamilla dice que uno de los indicadores que reflejan los cambios en seguridad es ver a las familias disfrutando por la noche con total libertad, visitando las plazas públicas y los restaurantes.
«Hay mucha vida nocturna acá en Quezaltepeque, hay muchos restaurantes que cierran tarde. Podemos ver familias que disfrutan hasta altas horas de la noche en las plazas públicas. Hemos reportado asistencia récord tanto para el carnaval de cierre en Quezaltepeque como en San Pablo Tacachico y San Matías. Hemos visto llenos que no se veían desde hace muchísimos años», destacó el funcionario.
El alcalde mencionó que el Gobierno ya logró extraer a todos los pandilleros con el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, por lo que ahora, como municipalidad, buscan fortalecer dicho logro a través de diversos proyectos.
«Ahora como alcaldía debemos contribuir formulando programas sociales para evitar que los niños y jóvenes quieran pertenecer a las pandillas. Desde la municipalidad, complementario a lo que el Gobierno realiza, manejamos programas de becas, la escuela municipal de artes, tenemos más de 2,000 niños en escuelas deportivas, a quienes apoyamos con implementos deportivos, uniformes y transporte, para que vayan a las competencias […]. Esto de alguna manera también fortalece los esfuerzos que se hacen desde el Ejecutivo, yo creo que las municipalidades no debemos dejar pasar estas cosas, así como la inversión en la recuperación de espacios públicos», dijo el jefe edilicio.
Al hacer un recorrido por el distrito, se puede apreciar que los quezaltepequenses disfrutan de un ambiente seguro. Muchas personas llegan al parque a descansar o a conversar, mientras que en las canchas es común ver a jóvenes y niños jugando con tranquilidad. Asimismo, numerosos comercios se mantienen activos, impulsando la economía local y dando vida a la zona.






