La embajada de la República de Corea en El Salvador, con apoyo del Instituto Diplomático Doctor Gustavo Guerrero (IDG) del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la participación de estudiantes de la carrera de relaciones exteriores en diferentes universidades salvadoreñas, desarrollaron ayer el conversatorio Reflexiones sobre la situación actual de la península de Corea.

«El principal objetivo de esta actividad es reflexionar y brindar aspectos académicos sobre la comprensión de la situación actual en esta región del mundo a través del análisis y la reflexión crítica de los desafíos y las perspectivas a futuro», explicó Luz Elena Núñez, rectora del IDG.

La actividad contó con la presencia del embajador de la República de Corea, Kwak Taeyeol, quien mencionó en la apertura del evento que otro de los objetivos del conversatorio fue alcanzar una mayor comprensión de las iniciativas que buscan la paz y la estabilidad en la región limítrofe.

El diplomático mencionó que la península coreana ha sido escenario de profundos cambios históricos, conflictos ideológicos y una admirable fortaleza cultural; no obstante, indicó que «ahora Corea enfrenta grandes desafíos; sigue siendo la única nación dividida en el mundo, pero siempre mantiene y guarda la esperanza de la reunificación y de un entorno de paz».

Dicho conversatorio inició con una ponencia magistral del invitado especial, Armando Azúa, académico de la Universidad Iberoamericana de México, quien resaltó la postura de la República de Corea a través de una expresión reciente del presidente Lee Joe Muyng.

Esa expresión destaca la reafirmación del respeto por Corea del Norte, su rechazo a la unificación por absorción y el descarte de su participación en actos hostiles. «Esto representa un cambio importante, porque se destaca el respeto por la cultura del Norte», afirmó Azúa.

De acuerdo con el académico, Corea del sur ha trabajado una estrategia para enfrentar ese desafío, denominada Intercambio, Normalización y Desnuclearización (END por sus siglas en inglés), que esencialmente busca restablecer la confianza y las relaciones diplomáticas entre ambas regiones, y que sea el principio que propicie otro tipo de relaciones diplomáticas.


«Es un acto de suprema valentía, porque implica entender al otro, al que tradicionalmente han visto como un enemigo, y verlo como un igual», detalló el invitado.

Como parte de los comentarios tras la ponencia de Azúa, David Hernández, máster en política, mencionó que actualmente existe un escenario diplomático que puede contribuir a los propósitos de la estrategia, como es el caso del fortalecimiento de las relaciones diplomáticas de Corea del Sur con China, así como la dependencia comercial de Corea del Norte con China.

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