Los pobladores de San Martín, distrito situado en el municipio de San Salvador Este, poco a poco han recobrado su tranquilidad desde que el Gobierno del presidente Nayib Bukele le puso fin al ciclo de violencia homicida que provocaban las pandillas; por estas condiciones de criminalidad, colonias como Proyecto Santa Teresa, Santa María, Nuevos Horizontes y las comunidades Angélica —conocida como El Mojón— y la Génesis estaban etiquetadas como altamente peligrosas porque se consideraban bastiones de las maras.

«Si usted caminaba por las calles de estas colonias después de las 6 de la tarde lo hacía bajo su riesgo, así de terrible era la situación en estas zonas», comentó un lugareño.
Otros ciudadanos consultados por «Diario El Salvador» explicaron que caminar por el parque central de San Martín era un atentado contra la vida, más si no vivías en el lugar.

Innumerables asesinatos se cometieron en ese sector, como el del 4 de septiembre de 2017 cuando criminales le quitaron con la vida a Luis Escamilla, empleado municipal que se postulaba como aspirante a concejal para las elecciones de 2018.
En esa ocasión, el funcionario llegó en su motocicleta, se estacionó en el parqueo a escasos metros de la entrada de la comuna, y delincuentes armados lo acribillaron a plena luz del día.

En las siguientes semanas, las autoridades reportaron, al menos, tres homicidios en San Martín atribuidos a las pandillas rivales que se disputaban el territorio.
En julio de ese mismo año se reportaron cuatro asesinatos, entre las víctimas estaban un vendedor de cebollas, atacado en el interior del mercado municipal; y un repartidor de pan, acribillado en calle del cantón San José. Además, un distribuidor de periódicos que murió tras recibir varios disparos; su cuerpo fue encontrado en la colonia Rosalinda. A las víctimas se sumó el cantante de rap Gerson Palacios, ultimado en el interior de su negocio, cerca de la comuna.

En julio de 2015, turistas canadienses fueron atacados a balazos por pandilleros en la urbanización Proyecto Santa Teresa. Los extranjeros viajaban en vehículo hacia Suchitoto, e Cuscatlán, donde se hospedaban, pero durante el trayecto se extraviaron y llegaron a esa zona de San Martín, donde pandilleros armados no dudaron en dispararles.
Los canadienses escaparon y se detuvieron en una gasolinera en Soyapango, donde solicitaron ayuda y protección de la Policía. Así de criminal e impune era el ambiente en San Martín.

SIN MAREROS, LOS TINECOS RESPIRAN PAZ
Con una población de 87,931 habitantes, San Martín es parte del corredor oriente junto con Ilopango y Soyapango, donde las pandillas se disputaban el control de las comunidades y colonias. Al asumir la presidencia, en junio de 2019, Bukele priorizó estas ciudades para poner en marcha la estrategia de seguridad y el combate de las maras.
El plan de seguridad permitió no solo revertir los altos niveles de delincuencia en San Martín, sino que también les devolvió la paz y tranquilidad a sus pobladores, que reconocen el esfuerzo de las autoridades.

«Las cosas han cambiado, como pueden ver la gente disfruta de hacer cosas tan sencillas como venir a tomarse un café o un refresco aquí [parque central], cuando antes nadie lo hacía por temor», comentó un comerciante.
Por su parte, la Asociación Comandos de Salvamento informó que gracias al clima de seguridad su personal entra a las colonias donde antes no podía por el riesgo de las pandillas.

«No podíamos ingresar si no íbamos acompañados por la Policía», afirmó un vocero de la institución.
La misma fuente agregó: «Ahora tenemos la confianza de entrar a cualquiera de estas colonias sin temor alguno».
La presencia de terroristas limitaba el trabajo de los socorristas, a la vez, los exponía a cualquier atentado, tal como sucedió en la colonia Altavista, cuando un equipo de Comandos fue asaltado.
Un voluntario dijo: «Actualmente, la seguridad nos ha ayudado bastante para mejorar la atención».
En años anteriores, la institución llegó a atender hasta tres emergencias diarias por los enfrentamientos armados de pandillas. Hoy solo predominan las atenciones por emergencias médicas y por accidentes de tránsito.
La actividad comercial también se ha dinamizado, y negocios que antes cerraban a las 8 de la noche por la inseguridad ahora lo hacen hasta las 2 de la madrugada. Los ciudadanos que a las 6 de la tarde se resguardaban en sus casas ahora se juntan en la plaza central hasta altas horas de la noche sin la preocupación de ser víctimas de los mareros.
«Pienso que el presidente [Bukele] ha hecho un excelente trabajo con la seguridad en San Martín; lamentablemente, muchas víctimas de la delincuencia no pudieron vivir este momento», comentó Pedro Cárcamo, un residente.






