Los pobladores de Huizúcar, distrito situado en el departamento de La Libertad, pasaron por momentos duros por causa del accionar de las pandillas, que entre 2014 y 2017 arreciaron su operatividad criminal para asesinar y extorsionar a su antojo.
Algunos pobladores aún recuerdan a pandilleros corriendo de un lugar a otro de la ciudad, armados, tras cometer crímenes contra comerciantes, conductores, cuidadores de fincas, ciudadanos comunes o hasta acechando a jóvenes de diferentes edades para integrarlos a la mara.
«Fueron momentos duros, algunas personas construyeron muros perimetrales para evitar que [mareros] pasaran por su propiedad», recuerda un poblador.
Huizúcar fue una de las ciudades priorizadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele para restablecer la seguridad y la tranquilidad. En tal sentido, se implementaron acciones contempladas en el Plan Control Territorial que en 2021 mantuvo registros de cero homicidios en otras 144 ciudades que tenían categoría de municipios.

El último asesinato reportado por las autoridades en Huizúcar ocurrió el 26 de marzo de 2022 —previo a la implementación del régimen de excepción—, por el cual fueron condenados a 20 años de cárcel los pandilleros Rafael Antonio Ramos y José Carlos Guzmán Gómez.
HUIZUCAREÑOS DISFRUTAN DE TRANQUILIDAD
Los pobladores aseguran que desde que las fuerzas del orden tomaron el control de la ciudad y sacaron de las calles a los pandilleros, de los cuales varios han sido condenados por diferentes crímenes, se respira un ambiente más seguro y pacífico.
«Uno puede caminar más tranquilo por las calles porque ya no hay amenaza, incluso los problemas de movilidad se terminaron», comentó Francisco González, lugareño.
Con el encarcelamiento de los mareros desaparecieron las fronteras imaginarias impuestas por estos grupos criminales para evitar que extraños entraran a la ciudad y a las comunidades cantonales. Esto benefició a la población estudiantil y religiosa.
«Hoy estamos más tranquilos y seguros», comentó Rosa María Beltrán, directora del Centro Escolar Católico San Bonifacio.
El clima de seguridad es aprovechado en este centro educativo para involucrar a los estudiantes en actividades culturales, de convivencia, para promover valores y el estudio de la Biblia.

«Les infundimos muchos valores, y hay grupos que vienen a recibir catequesis», expresó la religiosa.
Agregó que la población estudiantil es de 255 jóvenes.
PÁRROCO: «ME SATISFACE VER QUE [LOS JÓVENES] PUEDEN ANDAR CON LIBERTAD»
Por su parte, José Édgar Hernández, párroco de la iglesia San Miguel Arcángel, destacó que las condiciones de seguridad han permitido que los jóvenes se movilicen de un lugar a otro sin el temor a sufrir acoso de los grupos delincuenciales.
«Me satisface ver que sí pueden andar con más libertad», comentó a este medio.

La iglesia forma parte de las instituciones que aprovechan este tiempo para involucrar a los niños y los adolescentes en las diferentes actividades religiosas, sobre todo en aquellas en las que se concientiza que robar, matar y otras manifestaciones de violencia están en contra de lo establecido por Dios.
La Escuela de Pintura Pinceladas de Esperanza es otro de los lugares que se ha vuelto un escaparate en este distrito para atraer a niños y jóvenes a dar sus primeros pasos en el arte, al tiempo que se alejan del ocio y de cualquier mala influencia.

Huizúcar está pasando por uno de sus mejores momentos al no registrar hechos criminales de pandillas desde 2022, razón por la cual algunos pobladores consideran que deben aprovechar las autoridades municipales y gubernamentales para implementar programas que desarrollen el potencial turístico local, económico y medioambiental.
De igual forma, que se facilite en dicha localidad la educación media para los jóvenes con el bachillerato.
Además, algunos ciudadanos consideran que se deben mejorar o construir carreteras que faciliten la conectividad entre las zonas rurales, la ciudad y hacia distritos aledaños como San José Villanueva y Rosario de Mora.






