A 20 años de cárcel fue condenado Jonathan José Santamaría Anaya, por ser un pandillero de la 18, que por años estuvo delinquiendo en varias colonias de Ilopango.
En la vista pública que desarrolló el Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador, la Fiscalía General de la República lo acusó de agrupaciones ilícitas, un delito que no pudo ser refutado por la defensa ya que los tatuajes alusivos a la organización terrorista lo vincularon directamente como un pandillero activo.
Según la acusación presentada por el ministerio público, el 31 de marzo de 2022, cuatro días después de ser aprobado el régimen de excepción por la Asamblea Legislativa, agentes de la Policía Nacional Civil lo capturaron.
Un equipo de agentes que patrullaban en la urbanización Altavista, del distrito de Ilopango, observaron que un sujeto estaba en una esquina con un comportamiento sospechoso.
Al ser intervenido le pidieron que se levantara la camisa y observaron que en su cuerpo tenía tatuajes de la pandilla 18, además se contactaron con personal del sistema de la base de datos para verificar si tenía alguna orden de captura en un tribunal o antecedentes criminales.
Al ser identificado los policías recibieron información que Santamaría Anaya, era un miembro activo de la pandilla 18 y que tenían la función de poste.
Es decir que hacía labores de vigilancia en las entradas de la calle principal y pasajes de Altavista con el fin de informar a los demás integrantes de la estructura cuando ingresaban policías y soldados para que no los fueran a detener en el marco del régimen de excepción.
Como parte de las diligencias de investigación se presentó un peritaje elaborado por un experto y en las conclusiones se dictaminó que los tatuajes son alusivos a la pandilla 18, por lo que al tribunal no le quedó ninguna duda que el delito atribuido por la Fiscalía estaba acreditado.
Ese perfil elaborado fue valorado por el juez ya que debía establecerse un informe sobre el rango que este criminal ocupaba en la pandilla, los años de permanencia y la zona en la estuvo delinquiendo.
Esa prueba pericial complementó los testimonios de investigadores y agentes captores, así como documentos consistentes en fichas donde consta que estaba en la base de datos de la PNC como un pandillero y que tenía una función específica.






