Una estructura de 31 pandilleros de la facción denominada «revolucionaria» de la pandilla 18, fueron condenados a penas de hasta 208 años de prisión por delitos de crimen organizado y realización compleja.

En el juicio, la Fiscalía General de la República presentó pruebas para acreditar que los terroristas, entre ellos dos cabecillas, planificaron y ejecutaron una serie de crímenes.

La juez dos del Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado de San Salvador, impuso la mayor condena para Jorge Luis Méndez Jurado, alias «Slow» quien recibió 208 años de cárcel.

El ministerio público detalló en la exposición de los delitos, que este cabecilla cometió extorsión agravada, homicidio agravado proposición y conspiración en homicidio agravado, así como proposición y conspiración en extorsión agravada.

La segunda condena más elevada es para Giovanni Alexander Martínez Laínez, quien fue sentenciado a 165 años de prisión por los delitos de proposición y conspiración en homicidio agravado; extorsión agravada; proposición y conspiración en extorsión agravada.

Mientras que Gerson Otoniel Sorto Cruz, alias «Killer», recibió una pena de 113 años de cárcel por homicidio agravado; proposición y conspiración en homicidio agravado; actos preparatorios, proposición, conspiración y asociaciones delictivas en delitos relacionados con drogas.

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La jueza también impuso penas de tres y 76 años de cárcel para otros 28 integrantes de la pandilla. Los 31 mareros fueron encontrados responsables por el delito de agrupaciones ilícitas en perjuicio de la paz pública.

Las pesquisas que agentes expertos en investigación de pandillas realizaron determinaron que los imputados forman parte de la estructura que identificaron como Shadow Park Locotes Revolucionarios.

Para probar las agrupaciones ilícitas presentaron informes y análisis del accionar de los pandilleros y su accionar como una estructura, cada uno de los miembros estaban inmersos dentro de una escala jerárquica, con distribución de funciones.

Entre los condenados había cabecillas, postes, gatilleros y recolectores del dinero que la agrupación criminal cobraba en extorsiones.