Las fotos del momento en 2018 mostraban una y otra vez que un fenómeno político estaba por ocurrir. Varias casas encuestadoras coincidían en eso, mientras otras manipulaban los números para congraciarse con sus financistas o sus amigos en el poder ocultándoles la verdad.
Mientras, algunos políticos, acostumbrados a maniobrar en aguas turbias, desmeritaban los resultados que los distintos instrumentos presentaban, pues siempre creyeron que el bipartidismo creado por ARENA y el FMLN era imbatible. Claro tenía como padrinos a actores internacionales que ayudaron a consolidarlo y a sustentarlo.
El 3 de febrero de 2019 sucedió lo tan anunciado por las encuestadoras: Nayib Bukele arrasó con las elecciones presidenciales sin contar con un vehículo poderoso, como lo tenían los candidatos de los partidos tradicionales. Y no fue solo eso. Las instituciones relacionadas con eventos electorales y las cortes judiciales fueron manipuladas desde la oscuridad para impedir a como diera lugar la inscripción del joven político que desafiaba todo un sistema.
Incluso, algunos del mismo partido que le permitió la inscripción a Nayib ya habían vendido su alma en las sombras de la codicia y la ambición, pero no pudieron impedirlo. No tengo dudas de que Dios permitió que nuestra sufrida nación tuviera un cambio para bien y comenzara a escribir una nueva historia. Tres años de total valentía la ratifican.
Ahora enfrentamos 2023 como un año plagado de mediciones hasta de encuestadoras pajarito, pues el bloque de oposición tiene claridad de la magnificencia del conjunto de eventos electorales de 2024 que determinarán la continuidad del primer Gobierno del pueblo, de su gobernabilidad y la consecución de los grandes cambios.
Las mediciones que nos han presentado desde finales del año pasado y las recientes están marcando la misma tendencia: el pueblo, el soberano, se encamina a reelegir a su presidente. De eso no hay cuestionamiento ni contrincante alguno.
Pero los análisis de los distintos instrumentos de medición también nos arrojan otros datos: buscan incidir en los salvadoreños con preguntas tendenciosas que generen puntos de ataque hacia el Gobierno del pueblo. Solo basta observar la encuesta presentada la semana pasada por un instituto académico que se convirtió en bastión de los corruptos ARENA y FMLN y defensor de leguleyos delincuentes y de quienes se escudan en la pluma, pero son carniceros.
¿Quién con dos dedos de frente no entiende la situación de crisis mundial que ha afectado tanto a países desarrollados como a los que están en vía de desarrollo? La nación más poderosa del mundo fue sometida a una de sus peores inflaciones en 40 años, por lo que recurrió a acciones económicas crudas que afectan directamente a otras naciones con el afán de evitar un mayor deterioro de su sistema.
En todo este entorno de crisis económica mundial, ¿cómo es posible que El Salvador sea el país con la más baja inflación en Centroamérica y uno de los cuatro con menores porcentajes en Latinoamérica? ¿Qué salvadoreño no reconoce los esfuerzos del Gobierno de Nayib por aplicar medidas acertadas y a tiempo que evitaron mayores alzas de precios en productos, acciones que no se tomaron en otras naciones y que llevó a su gente a exigir a sus líderes a actuar como el presidente de El Salvador?
Obviamente, todo esto no es del interés de algunas casas encuestadoras, porque sus afanes son de reputación conocida y en fiel obediencia a los políticos corruptos con quienes siempre se deleitaron en las mesas de poder. ¡Cuánto dinero del pueblo recibieron de gobiernos y de diputados tricolores y rojos, entre otros, con la falacia de que eran ONG o institutos de beneficencia o de apoyo social!
Debemos comprender que estamos entre la danza de encuestas tendenciosas y las que sí se esfuerzan por presentar la realidad. El juego del poder está puesto en la mesa y los mercaderes de todos colores se preparan para poner su arma cargada sobre ella y batir la gobernabilidad.
Por eso no hay que cerrar los ojos; hay que entender con exactitud los números y salirse del comité de aplausos y de asesores chupa dólares, que están acostumbrados a poner a sus creyentes a navegar en aguas plagadas de cantos de sirena. Los datos están diciendo mucho.
En este panorama, lo único seguro es que el presidente Bukele tiene y seguirá teniendo el respaldo de todo un pueblo. Hay que escribir todo lo demás. Debemos avanzar con pie firme por el bien de todo un pueblo.






