No había otro destino que no sea el exilio, la cárcel o la tumba para los secuaces del cartel chavista. Durante 26 años saquearon, empobrecieron y le cancelaron la libertad a un país rico y democrático, desestabilizaron a América Latina y la convirtieron en una ruta del narcotráfico.

Al sellar su alianza criminal con las narcoguerrillas colombianas, los carteles mexicanos y los fundamentalistas islámicos de Irán, y sus aliados de Hamás y Hezbolah, se constituyeron en una amenaza terrorista global.

Por añadidura, y con premeditada alevosía, atentaron contra la seguridad nacional de Estados Unidos al tiempo que con sobornos corrompían a políticos, incluyendo a presidentes, militares, empresarios y periodistas.

En el año 2000 quedaba en América una sola dictadura que, además, se encontraba en estado de agonía. Pero justo entonces el coronel Hugo Chávez llegó al poder y bajo su sombra y con su financiamiento encubierto afines al Foro de São Paulo comenzaron a gobernar en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Honduras.

En el impulso de esa primera pero devastadora oleada de autoritarismo y corrupción, el dictador Daniel Ortega volvió al poder en Nicaragua y la dictadura cubana se reoxigenó.

El coronel Hugo Chávez muere en 2013 y es relevado por Nicolás Maduro, quien agrega a la lista de complicidades a López Obrador en México, Gustavo Petro en Colombia y Pedro Castillo en Perú. Para empeorar ese cuadro crítico, el Gobierno de Estados Unidos, en manos de Joe Biden, optó por la tolerancia y hasta cierta simpa tía a toda esa red.

La lucha contra ese desastre comenzó aquí en El Salvador, con Nayib Bukele. Luego Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos con renovados brillos y una nueva doctrina política y militar.

Poco a poco se han ido sumando a la lid Argentina, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Chile y Trinidad, en tanto que buenos vientos se prefiguran en Brasil y Colombia.

Y ahora, el recién pasado 3 de enero, como lo hizo el 3 de enero de 1990, hace ya 36 años en Panamá con el narcodictador Manuel Noriega, Estados Unidos entra con sus fuerzas especiales a territorio venezolano y captura al narcodictador Nicolás Maduro.

¿Qué cosas revelará Maduro en los tribunales de Nueva York debidamente es posado de pies y manos y con su uniforme anaranjado? Eso está por verse, pero yo imagino que muchos políticos, incluyendo presidentes y expresidentes, militares, empresarios y periodistas estarán temblando.