Una «avalancha» de consultas por la COVID-19 llevó al tope al sistema de ingresos y servicios de emergencia del hospital estatal costarricense San Vicente de Paúl de Heredia, informó este viernes la Caja Costarricense del Seguro Social.  

Las consultas obligaron al personal a improvisar una nueva sala en quinto piso del servicio de medicina para habilitar 41 camas adicionales de la COVID-19, cuando el centro médico contaba únicamente con 43 camas, de los cuales 35 son para atender pacientes moderados y ocho de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). 

La directora del centro médico, Priscilla Balmaceda, informó que lograron reunir las 41 camas extras y tuvieron que adquirirlas de otras áreas de atención para destinarlas a atenciones moderadas de la COVID-19, haciendo un total de 76. 

«Es doloroso tener que sacrificar la atención a otros pacientes» dijo Balmaceda.  

«No podíamos trasladar pacientes y no teníamos cómo ubicar los que llegaban y requerían internamiento, fueron momentos angustiantes», detalló. 

El hospital aplicó un plan de contingencia en el servicio de emergencias para ampliar las consultas diarias de 17 a 50 camillas. Hasta ayer se redujo a 24 camillas disponibles.

El centro logró trasladar a siete pacientes en el área COVID-19, en su quinto piso, otros 10 al hospital México y tres al hospital Max Peralta de Cartago.

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