Este jueves quedó marcado en Honduras por el recrudecimiento de la violencia armada que dejó al menos 25 muertos en dos masacres de las que las autoridades manejaban pocos datos certeros. Aproximadamente 12 horas después del primer hecho, el Ministerio Público informó a la cadena HCH sobre la recuperación de 19 víctimas mortales. De acuerdo con el portavoz Yuri Mora, «en un sector son 13 los cuerpos reconocidos y en otro son 6 hasta el momento», explicó.
En el sector de Palmeras, Paso Aguán, municipio de Trujillo, departamento de Colón, fueron lugareños quienes reportaron que al menos 10 trabajadores agrícolas de una finca de palma africana habían sido ultimados de forma violenta en horas de la madrugada, cuando se disponían a comenzar su jornada laboral.
La Policía Nacional no pudo confirmar ayer el número de víctimas debido a que los cadáveres fueron trasladados del lugar por familiares antes de la llegada de Medicina Forense.

«Los cuerpos fueron levantados por familiares; es una aldea de difícil acceso. Eran personas que pernoctaban en estas fincas», dijo una autoridad policial.
El director del Instituto Nacional Agrario (INA) de Honduras, Javier Talavera, se refirió a los conflictos de tierras que se han dado en este sector y añadió que esta es una de las principales hipótesis que se manejan como causa del múltiple asesinato.
Este año, organizaciones armadas han ejecutado 11 masacres en Honduras, de acuerdo con cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Históricamente, los pobladores de Colón han enfrentado conflictos agrarios que han dejado decenas de muertos por disputas de tenencia de tierras. A esto se suma actualmente la infiltración de grupos criminales en estas pugnas.

El segundo acontecimiento de sangre, que dejó seis muertos, ocurrió alrededor de las 10:00 de la mañana. Agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) y un civil fallecieron luego de ser atacados cuando se disponían a realizar un operativo al interior de una vivienda ubicada en la aldea de Corinto, municipio de Omoa, departamento de Cortés, en la zona fronteriza entre Honduras y Guatemala donde, de acuerdo con las autoridades, se mueve droga.
En un video difundido ampliamente por medios hondureños se observa cómo los oficiales ingresaban al inmueble cuando fueron acribillados. Thania Elvir, periodista de la cadena LTV Honduras y corresponsal en la zona norte, comentó que los criminales ya esperaban a los agentes para atacarlos, por lo que criticó la falta de preparación del equipo de la DIPAMPCO y la ausencia de refuerzos en el operativo.
El ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, declaró ayer al mediodía, en una conferencia de prensa de emergencia del Gabinete de Seguridad, que en la escena en Cortés no tenían confirmación de cadáveres, sino que «simplemente» habían perdido comunicación con el equipo de la DIPAMPCO, por lo que los reportaban como «desaparecidos». «Se perdió comunicación y presumen que les ha pasado algo grave», dijo.

El jefe de la Dirección Policial de la Zona Norte, César Ruiz, se expresó en la misma línea ante periodistas. El subcomisionado Javier Banegas informó que unos 500 policías y 200 militares ingresarán a la zona.
Respecto al asesinato múltiple de los trabajadores agrícolas en Trujillo, el subcomisario de la Policía Nacional de Honduras, Edgardo Barahona, informó en televisión que se hizo un despliegue policial para corroborar lo difundido en videos porque «cuando llegaron no había personas fallecidas; sin embargo, se detectaron signos de violencia», y añadió que se enviaría un contingente desde Tegucigalpa, a cinco horas de distancia por tierra de la escena, para recolectar evidencia.
En un comunicado, la Policía y las Fuerzas Armadas informaron que intervendrán las zonas afectadas en Trujillo y Omoa para investigar los hechos, capturar a los responsables y garantizar seguridad y justicia; además de conformar mesas de trabajo conjuntas.
Sobre ambos hechos, el ministro de Seguridad dijo que «no solo depende de las capacidades de nuestros agentes del orden, también depende mucho de las capacidades que el crimen organizado ha adquirido. En este momento existe una reconfiguración del crimen. Muchas de las células que estaban dedicadas al tráfico de drogas hoy están cometiendo otro tipo de ilícitos; esto les da una capacidad mucho más avanzada».
Guatemala envió policías para reforzar la seguridad en la frontera e impedir que criminales huyan desde Honduras hacia su territorio.
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