Estados Unidos entró ayer a medianoche en situación de parálisis presupuestaria y se espera que esta vez dure poco, hasta una votación prevista el lunes en el Congreso.

Este nuevo cierre parcial del Gobierno se produce tres meses después del «shutdown» más largo de la historia del país norteamericano, en octubre y noviembre del año pasado.

Aunque el Senado estadounidense aprobó unas horas antes un proyecto presupuestario, aún está pendiente el visto bueno del texto en la Cámara de Representantes, con una votación que será a comienzos de semana para poner fin al cierre.

Las consecuencias por tanto se esperan que sean mínimas, ya que el bloqueo podría durar solo un fin de semana, sin que muchos funcionarios sean enviados a licencia sin sueldo.

Lo que retrasó el acuerdo fue la resistencia de la oposición demócrata al aprobar una partida presupuestaria para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tras la muerte a tiros de dos manifestantes durante las operaciones antinmigración del Gobierno de Donald Trump en el estado de Minnesota.

El texto aprobado el viernes en el Senado, con 71 votos a favor y 29 en contra, es resultado de un acuerdo entre el magnate republicano y los senadores demócratas.