El gobierno de Guatemala confirmó que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército será el encargado de construir una nueva prisión de máxima seguridad con capacidad para 2,000 reclusos. El proyecto, solo en infraestructura, está valorado en más de mil millones de quetzales (equivalentes a más de $130 millones de dólares), trascendió el miércoles anterior.
«La construcción supera más de mil millones, es decir, mil millones 400 mil quetzales (más de $130 millones dólares), eso es solo la construcción sin equipamiento, solo en obra gris», aseguró, el miércoles 5 de noviembre, José Giovani Martínez, viceministro de Política de Defensa y Planificación, del Ministerio de la Defensa.
El representante del Cuerpo de Ingenieros del Ejército confirmó que el mobiliario, sistema de seguridad y demás equipamiento será presupuestado más adelante.
«El tema de equipamiento le corresponde a Gobernación a través del sistema penitenciario y a los entes respectivos», aseguró Martínez.
Según el viceministro de Política de Defensa y Planificación ya se cuenta con los planos de la nueva cárcel prometida por el presidente Bernardo Arévalo, luego de la fuga de 20 cabecillas del Barrio 18 de Fraijanes 2. Martínez afirmó que la obra estará lista un año después de la asignación presupuestaria.
«Ya se hicieron estudios de cárceles de máxima seguridad en países como Alemania, Chile e Italia. La de Alemania es una de las que está en funcionamiento actualmente», comentó el funcionario.
Martínez aseguró que también se analizaron los modelos del Cecot en El Salvador y que el que se construirá en Guatemala «será mejor». El funcionario afirmó que el penal estará diseñado para evitar el contacto entre los guardias y los reclusos.
El viceministro también explicó que para iniciar la primera fase de la obra se necesitan Q450 millones, pero desconoce cuándo el Ministerio de Finanzas hará el traslado del dinero, aseguró que ya se tiene la cantidad de personal que se utilizará en la construcción.
«Aún no se ha iniciado, pero ya tenemos la cantidad de hombres que vamos a emplear para terminar la obra, tenemos aproximadamente a 500 a 700 hombres, hablamos de 97 que están ya en apresto solo para poner la orden, y contratar a otros 480 hombres», señaló Martínez.
OTROS PAÍSES HAN PROPUESTO EMULAR EL CECOT
Guatemala se une a otros países como Ecuador, Perú y Costa Rica que emularán el modelo de cárceles de máxima seguridad como lo ha hecho El Salvador en su guerra contra las pandillas.
En mayo de este año, las principales autoridades de seguridad de Ecuador visitaron la mega prisión salvadoreña de máxima seguridad para pandilleros en busca de replicarla en su país, azotado por la violencia del narcotráfico.
«Es realmente impecable el orden que hemos encontrado aquí (en el Cecot). Sin duda, es un modelo del que debemos aprender y replicar en nuestro país», dijo el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, tras un recorrido por el Cecot.
Reimberg recorrió el Cecot junto al ministro ecuatoriano de Defensa, Gian Carlo Loffredo, tras sostener reuniones con funcionarios del gobierno salvadoreño para conocer la estrategia en el combate a las pandillas.
«La verdad es que estamos muy impresionados. El Cecot me dejó muy impresionado», afirmó Loffredo.
A finales de agosto de este año, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció la licitación para la construcción de una prisión de alta seguridad, inspirada en la mega cárcel para pandilleros de su par salvadoreño, Nayib Bukele.
El nuevo Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco) de Costa Rica costará unos 35 millones de dólares y tendrá capacidad para 5,100 reclusos. Dispondrá de cinco pabellones en un terreno de nueve hectáreas.
«Esta cárcel hay que tenerla lista para cuando algún día logremos fortalecer la mano de la justicia costarricense con mejores leyes y un poder judicial que sí funcione», dijo Chaves.
El mandatario agradeció al Congreso la aprobación de un presupuesto extraordinario que contiene el 40% de lo que costará la nueva prisión.
«Con eso ya podemos empezar la licitación», afirmó el gobernante.
Chaves hizo este anuncio mientras los homicidios y delitos ligados al narcotráfico están en aumento en Costa Rica, que antes era el país más seguro de Centroamérica.
A diferencia del Cecot salvadoreño, la prisión costarricense permitirá visitas de familiares, incluidos encuentros conyugales, y entrega de encomiendas para los reclusos. Estos, además, podrán hacer breves llamada telefónicas.
En febrero de 2024, el primer ministro peruano, Alberto Otárola, confirmó que el Gobierno aspiraba replicar en su país el modelo de las cárceles de El Salvador, cuya infraestructura calificó de «adecuada, moderna y eficiente».
«La logística carcelaria en este país, se ha convertido en una infraestructura adecuada, moderna y eficiente para que acudan, sobre todo, los presos más violentos y los más peligrosos», explicó Otárola en una rueda de prensa.
Al respecto, detalló que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Eduardo Arana, visitó El Salvador para conocer de primera mano esa política y también para «tener reuniones conjuntas con el sector justicia de El Salvador acerca de la viabilidad de estas cárceles» que desean «implementar en el Perú».
«Ojalá podamos implementar (estas cárceles), aquí en el Perú», dijo el jefe de Gabinete, antes de asegurar que el país andino sufre «una sobrepoblación carcelaria».






