Por primera vez, la industria del tabaco en Estados Unidos está recibiendo buenas noticias de parte de los reguladores federales, al autorizar productos que representan una oportunidad para que los fumadores adultos dejen de hacerlo y evitar que los jóvenes de involucren. Así piensa Luis Pinto, vicepresidente de Comunicaciones de Reynolds Tobacco Company.
Hábleme sobre las perspectivas de la industria tras la reciente decisión de la FDA de autorizar sabores para vapeadores y el proyecto de bolsas de nicotina en Estados Unidos
Los anuncios que hemos visto en las últimas 48 horas han sido muy importantes, no solo para la industria, sino mucho más para los fumadores: uno, el anuncio de que finalmente el gobierno (de Estados Unidos) ha visto que no solo es muy importante autorizar productos, sino también los productos con sabores, una de las cosas que los fumadores necesitan para no fumar. En segundo lugar, el programa piloto de los «nicotine patches», o bolsas de nicotina, es muy importante porque hemos tenido productos esperando que sean aprobados desde 2020. Ahora, los reguladores de Estados Unidos están viendo lo que necesitan los fumadores para cambiar.
Se trata de un producto que a la larga van a hacer que la gente deje de fumar cigarrillos tradicionales.
Esto es algo que nosotros, como compañía, como industria hemos hablado. Le decimos a todos que esa es la realidad: los fumadores necesitan opciones, pero por muchos años, ya más de cinco años, el gobierno (de Estados Unidos) no ha hecho muchos cambios. Ahora parece que estamos viendo esos esos cambios.
¿Cuáles son los principales argumentos de aprendizaje para América Latina en casos como estos?
Uno, que si no hay regulación, productos regulados y aprobados por el gobierno, se comienza a ver un mercado negro de productos que no son ni regulados ni aprobados. En Estados Unidos estimamos que casi el 70% de los productos de vapor es ilegal.
Y estas opciones no reguladas las manejan grupos criminales.
Absolutamente. En primer lugar, el elemento criminal. Dos, en cuanto a los sabores, se los venden a los jóvenes. Y tercero, que el gobierno no recibe impuestos. Todos pierden.
Cuando hay colaboración entre la industria y los gobiernos, como en el caso de El Salvador, hay buenos resultados en el combate al contrabando de cigarrillos.
El proceso de dar mejores opciones a los que fuman debe ser uno donde la industria, grupos no gubernamentales y el Gobierno se enfocan a dar lo mejor. Lo que hemos visto aquí (en Estados Unidos) es que la industria intenta, pero no ha encontrado un gobierno que haya ayudado, no a nosotros, sino a los fumadores. Entre más colaboración hay entre gobierno, grupos no gubernamentales e industria siempre funciona mucho mejor.






