Ser la voz de las familias inmigrantes y trabajar por políticas que superen los retos en Estados Unidos es la misión personal y profesional de más de 20 años de la coordinadora de Justicia Migrante de Alianza Americas Yanira Arias.
Los sacrificios, la entrega y lucha por los cambios para la población inmigrante nacieron desde su propia vivencia llena de dificultades al llegar al país norteamericano hace 25 años.
Arias huyó de la inseguridad y violencia de género de San Salvador, y aunque ejerció como periodista en su país, en Estados Unidos trabajó en tiendas y venta de comida. El idioma inglés fue otro de sus limitantes, ya que no lo hablaba al 100 %.
Sin embargo, con todas estas barreras buscó involucrarse en el Centro Hispano Cuscatlán, en Nueva York, y su voluntariado se extendió por décadas. En 2001, tras los terremotos en El Salvador, obtuvo el Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés), un beneficio transitorio que impidió su deportación, y con este pudo obtener el Documento de Autorización de Empleo (EAD, en inglés).
Por medio de esta organización conoció sobre los derechos laborales, económicos, de arrendamiento y otras oportunidades para los inmigrantes sin importar su estatus migratorio. También identificó otros organismos que trabajaban en esta área, políticos locales que dieran atención y altruistas, así como las políticas migratorias en Estados Unidos.
Poco a poco se involucró más y perfeccionó el inglés hasta formar parte del equipo del boletín informativo que se publicaba en el Centro Hispano Cuscatlán.

«Había muchos desafíos y como voluntaria esta experiencia me permitió conocer a las personas de la organización, visibilizar experiencia exitosas en el boletín, contar sus testimonios y dar a conocer los derechos», compartió a «Diario El Salvador».
De 2003 a 2012, por medio de una alianza entre el Centro Hispano Cuscatlán y la Comisión Latina sobre el Sida, en Nueva York, Arias se convirtió en la directora de organización comunitaria para el programa Latinos en el Sur de Estados Unidos, en el que dirigió el desarrollo y la implementación del Instituto de Liderazgo Sostenible Dennis de León para Líderes Emergentes en Alabama, Georgia, Louisiana, Misisipi, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Tennessee.
Su rol fue fundamental para capacitar a las personas sobre aspectos de educación y salud, especialmente en español. En este punto ser bilingüe fue una fortaleza para interactuar tanto con los migrantes como con los miembros de la organización que contribuían a impulsar los proyectos.
«Haber estudiado periodismo me ayudó mucho porque ha sido una oportunidad para proponerme como una herramienta en procesos de educación, estructurar mensajes y resaltar la voz de las personas impactadas», aseguró Arias.
Lo que más le ha marcado su trayectoria es la «importancia de no perder el orgullo a la identidad. En Estados Unidos cada quien, desde su propia manera, mantiene vivo ese amor por su lugar de origen. Eso es lo que más me motiva porque es un puente, es lo que me conecta con cada una de las personas, las organizaciones o con los espacios que me toca trabajar», señaló.
Para 2004, después de que el Centro Hispano Cuscatlán dejó de existir, la salvadoreña se unió al equipo de Alianza Americas que solía llamarse Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas. Esta es la única red de organizaciones lideradas por migrantes de Latinoamérica y el Caribe, que nació con el objetivo de «fomentar un estilo de vida inclusivo, equitativo y sostenible para las comunidades en Estados Unidos y nuestros países de origen».
Yanira coordinó acciones para enfrentar la detención y estigmatización de los miles de niños centroamericanos y sus familias detenidas en la frontera sur de Estados Unidos.
«Llevo 10 años con la Alianza, esto me ayudó mucho entender la razón de por qué era importante que exista una red que reúne nacionalmente a diversas organizaciones inmigrantes bajo una visión común de proteger y velar por los derechos de las personas», compartió la connacional, que actualmente vive en Puerto Rico.






