La fragmentación de los grupos criminales ha llevado a Ecuador a un nuevo ciclo de violencia, con una proyección de 9,100 homicidios al cierre de 2025, según un informe de la Iniciativa Global contra el la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC). De obtener ese número de víctimas, el país enfrentaría un 30.67 % más crímenes que en 2024.
El estudio «La crisis criminal de Ecuador» revela que aunque no es nueva la separación de los principales grupos delictivos ha impulsado más facciones rivales que se pelean constantemente los territorios, y cometen más delitos como la extorsión, el secuestro, el transporte y el almacenamiento de droga y la minería ilegal.
De acuerdo con el documento, las divisiones de los grupos criminales han sido provocadas por los arrestos, los asesinatos o la extradición de sus cabecillas. «La eliminación de estos jefes ha creado faccionalismo interno en las pandillas y ha intensificado el conflicto por el acceso y el control de las economías ilícitas, en particular el tráfico de cocaína», afirma el estudio.
Uno de los casos expuestos es la captura en 2024 del líder de Los Tiguerones, William Joffre Alcívar Bautista, conocido como Negro Willy. El hombre dirigió a la pandilla ecuatoriana mientras se desempeñaba como guardia de prisión y después, aunque se mudó a España en septiembre de 2023, supuestamente continuó ordenando operaciones desde el extranjero, entre estos, el ataque a la estación de televisión TC en Guayaquil, el 9 de enero de 2024. Sin embargo, las autoridades españolas lo arrestaron hasta octubre de ese año por cargos de terrorismo. Además, la captura explotó en una violenta guerra interna que fracturó a Los Tiguerones en dos bandas con alianzas de pandillas rivales.
Los otros dos grupos que surgieron fueron Los Fénix y Los Igualitos. Los primeros establecieron vínculos con Las Águilas (una facción de Los Choneros) y Los Igualitos lo hicieron con la pandilla Los Lobos.
Esto indica que la historia en Ecuador se repite, pues tras una serie de masacres carcelarias en 2021, Los Choneros también se dividieron. Todo este escenario indujo a la creación de la alianza Nueva Generación, que unió a Los Tiguerones, Los Lobos y Los Chone Killers en una sola red criminal.
Con una nueva ola de homicidios en este año, la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizado Transnacional proyecta una tasa de casi 50 crímenes por cada 100,000 habitantes, un aumento con respecto a un año anterior.
De enero a agosto, el país acumuló 6,449 muertes violentas, revelan datos del Ministerio del Interior. La Policía Nacional del Ecuador informó que 2024 finalizó con 7,028 asesinatos, con una tasa de 39 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Esta tendencia seguirá convirtiendo a Ecuador en el país con la tasa de asesinatos más alta de América Latina, enfatiza el informe.

El alza de muertes violentas también está relacionada con el asesinato en diciembre de 2024 de Benjamín Camacho, alias Ben 10, líder de la banda Los Chone Killers; y la extradición a Estados Unidos en julio de 2025 del líder de Los Choneros, José Adolfo Macías Villamar, alias Fito.
Las estadísticas indican que la provincia del Guayas se ha convertido en el epicentro de esta reconfiguración criminal. Desde finales de 2024, los barrios marginados de Guayaquil, capital de Guayas, han experimentado una ola creciente de homicidios como resultado del reclutamiento de menores en las pandillas, el uso de explosivos y la disputa por el control de los puntos estratégicos de acceso a los puertos de la ciudad.
Durán, otra ciudad de la provincia de Guayas, tiene una tasa de homicidios de 140 por cada 100,000 habitantes. En este territorio la fractura de Los Chone Killers ha alimentado los crímenes intencionales entre los jóvenes.
La extradición de Fito debilitó a Los Choneros y generó una serie de masacres por venganza, luchas de poder y asesinatos selectivos, particularmente en la ciudad portuaria de Manta. Aunque la salida de Fito del país desmanteló parcialmente la gobernanza criminal del grupo en ciertas áreas y comprometió su cohesión interna, queda por ver qué impacto tendrá su ausencia en el ecosistema criminal, analiza el informe.
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