Las masivas manifestaciones en Perú por el alza del precio del combustible y de los alimentos no cesaron ayer aunque el presidente de la república, Pedro Castillo, anunció el lunes casi a medianoche la imposición de un toque de queda y la extensión del estado de emergencia en Lima Metropolitana y la provincia de Callao por 22 horas para frenar las protestas.
El estallido social continuó en las plazas y principales calles e incluso una marcha se desarrolló por la tarde hacia el Congreso, donde acudió el presidente Castillo para defender el toque de queda y otras medidas en plena crisis. «Las medidas que se toman, como las del lunes, no son para ir contra el pueblo, sino para resguardar su vida», aseguró Castillo.
El presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, detalló también que recurrieron al toque de queda porque el Gobierno tenía información de que ayer se iban a desarrollar una serie de saqueos, como los que se impulsaron el lunes por el descontento de parte de transportistas ante el aumento de combustibles.
Sin embargo, tras unos minutos de diálogo y por presión del contexto social y político en el país, el presidente Castillo cedió y dio por finalizada la inamovilidad ciudadana que en un principio estaba establecida hasta las 11:59 de la noche. «A partir de este momento vamos a dejar sin efecto esta inamovilidad [toque de queda]. Corresponde llamar a la tranquilidad al pueblo peruano», comunicó y se retiró del encuentro con los parlamentarios.
Tras el anuncio, medios de comunicación local reportaron más enfrentamientos entre policías y manifestantes con banderas rojas que coreaban «Castillo, escucha, el pueblo te repudia». Varios agentes se defendieron con gas lacrimógeno. Esta no es la primera vez que la ciudadanía pide la renuncia del líder político en solo ocho meses frente al Ejecutivo.
Perú marcó historia nuevamente, pues de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el 5 de abril de 1992 se produjo un autogolpe en el país durante el mando de Alberto Fujimori.






