El presidente Donald Trump fue recibido con los máximos honores en Pekín, donde llegó ayer acompañado no solo por gran parte de su gabinete, sino también por más de una docena de empresarios estadounidenses: los «número uno» en sus respectivos sectores, le dijo a Xi Jinping, y quienes esperan regresar a Estados Unidos con acuerdos de cooperación económica.

China y Estados Unidos, dos de las más grandes potencias mundiales, muchas veces enfrentadas ferozmente en economía y política, exhibieron gran cantidad de elogios y de apertura para estrechar la relación bilateral.

Trump arribó este jueves a las 10 en punto de la mañana (hora local) al Gran Salón del Pueblo, recinto utilizado para actividades legislativas, donde fue recibido con una ceremonia planeada al milímetro y en su honor. Xi y Trump se estrecharon la mano amistosamente y luego caminaron el uno al lado del otro muy relajados, saludaron a soldados y luego a un grupo de niños de varias escuelas que ondeaban las banderas estadounidense y china mientras saltaban y vitoreaban.

Los dos mandatarios los saludaron, y Trump expresó que quedó impresionado por esta muestra de hospitalidad.

Luego, los homólogos ingresaron al Gran Salón del Pueblo, donde brindaron sus palabras de apertura, previo a su esperada reunión bilateral que se llevó a cabo sin prensa. La cuestión ahora es «si China y Estados Unidos pueden trascender la llamada ‘trampa de Tucídides’ —concepto de rivalidad entre potencia emergente y dominante— y ser pioneros en un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias», mencionó Xi.

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Además, subrayó que «la estabilidad en las relaciones entre China y Estados Unidos es buena para el mundo», y llamó a Washington a priorizar una relación basada en ser «socios y no adversarios». El mandatario chino recalcó que la cooperación beneficia a ambos, mientras que la confrontación «daña a ambos».

«Debemos ser socios en lugar de adversarios, lograr el éxito mutuo, prosperar juntos y forjar un camino correcto para que los principales países de la nueva era se lleven bien entre sí», añadió Xi.

Trump, por su parte, elogió lo que calificó como una «fantástica relación» y dijo que sentía «un gran respeto» por Xi. «Se lo digo a todos, eres un gran líder. Se lo digo a todos, aunque no les guste», mencionó Trump. El presidente estadounidense agregó que llevó con él a Pekín a los «números uno» (directores ejecutivos) de varias empresas estadounidenses para rendirle honores y hacer negocios.

«La cumbre parecerá cortés en superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja», apuntó Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.

«Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que abra China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto», escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar en Pekín.

En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. Trump se encuentra en visita de Estado en China del 13 al 15 de mayo.

Se trata de la primera visita de un presidente estadounidense a China en los últimos nueve años y la segunda visita de Trump al país desde noviembre de 2017. Al bajar del Air Force One, el presidente republicano levantó el puño en señal de victoria.

En la pista lo recibieron con flores, una alfombra roja y 300 jóvenes con uniformes blancos que gritaban «welcome» (bienvenido).

Los dos líderes sostendrán un intercambio de opiniones en profundidad sobre temas importantes relativos a las relaciones bilaterales, así como a la paz y el desarrollo mundiales, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

A Trump lo acompañan el secretario de Estado, Marco Rubio; Scott Bessent, secretario del Tesoro; Pete Hegseth, secretario de Guerra; Jamieson Greer, representante comercial; Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX; Tim Cook, CEO de Apple; Jensen Huang, CEO de Nvidia; y otros poderosos empresarios.

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