Claudia Guevara, de nacionalidad salvadoreña, partió de El Salvador en 2009 hacia Rhode Island, en la ciudad de Providence, Estados Unidos, con «una mochila llena de sueños» y su hija de 13 años, dejando atrás su país en el que vivió la guerra civil y el asedio de las pandillas.

Hace 15 años, Claudia se aventuró en una nueva etapa en Estados Unidos, en donde encontró un trabajo de limpieza en la División de Vehículos de Rhode Island, sin saber inglés, pero la madre salvadoreña no se rindió y decidió estudiar el idioma, aunque le costase largas caminatas y tomar ocho autobuses.

Claudia logró encontrar un trabajo como recepcionista, en el que se desempeñó durante unos cuatro meses, luego consiguió trabajo en una panadería hace cuatro años.

Claudia conoció a su actual esposo, el dominicano Julio Villalona, abogado de profesión, y de 43 años en la actualidad. Su compañero de vida la motivó a aprender sobre panadería, ya que su padre fue un panadero nacido en Cojutepeque.

«Con ayuda de mi esposo decidimos comenzar nuestro sueño, ahora hemos logrado mantenernos con mucho sacrificio, con toda esta situación económica, dentro del mercado. No es fácil. Hemos pasado días de llantos, y alegrías, fatigas, y, sobre todo, con muchas ganas de tener nuestro pequeño negocio», contó Claudia Guevara a Diario El Salvador.

Ahora, Claudia y su esposo dirigen Aalighel, una panadería y cafetería fusión salvadoreña-dominicana que ha acercado los sabores de dichos países a sus compatriotas en Rhode Island. El lugar cuenta con las famosas pupusas, y también delicias de República Dominicana.

El nombre Aalighel surge de la combinación de los nombres de las hijas de Claudia, Aaliyah y Helen.

«Tenemos un menú amplio, porque como acá hay muchas culturas, hemos hecho una fusión americana también ofreciendo desayunos y sándwiches. El concepto en si es lo autóctono de República Dominicana y El Salvador, como las pupusas, los panes con pollo, la torta Hula Hula, y mi esposo se dedica a platillos fritos originarios de Santo Domingo», contó Claudia.

Aalighel también distribuye pan elaborado por Julio a 12 establecimientos de la zona, que al final se convierten en sándwiches para los clientes.

Aalighel también ha destacado por su compromiso de combatir el desperdicio de alimentos a través de la iniciativa y aplicación «Too Good to Go», cuyo perfil cuenta con casi 2 millones de visualizaciones. Bajo el proyecto, la panadería ha evitado desperdiciar alrededor de 1,500 cajas.

« “Too Good to Go” es como un inventario de comida. Los alimentos tienen fecha de vencimiento, hay productos que siguen siendo comestible, pero al tener tanta demanda no tenemos esa necesidad de comprometer la calidad de nuestros productos», explicó Claudia.

Ahora, con los cambios que ha experimentado El Salvador en cuanto a seguridad y oportunidades de negocio, Claudia y Julio sueñan con inaugurar una sucursal de Aalighel en El Salvador en un futuro no tan lejano.

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