Los miembros de la familia Ayala Córdova, residentes en Estados Unidos, construyen su patrimonio con dos casas en el Bajo Lempa, en Tecoluca, San Vicente Sur, un lugar que dejaron hace varios años debido a la difícil situación económica, pero que según le contaron a «Diario El Salvador», al llegar al país del norte se propusieron un proyecto de vida que con lucha, esfuerzo y unidad hacen realidad.
«Las circunstancias de la pobreza, creo que quienes nos hemos venido pasamos por lo mismo, nos obligó a dejar nuestro país, y más en ese entonces que estaban más difíciles las cosas», expresó Norma Lisseth Ayala.
Agregó que para alcanzar los objetivos se debe trabajar mucho, y ella con su esposo, Luis Alcides, iniciaron de cero, como la mayo ría de los compatriotas. Trabajó en tiendas 12 horas diarias haciendo pupusas, tortillas, comida, en lavandería y otros. Su tenacidad y un estatus migratorio que le brinda estabilidad le han permitido mejores oportunidades de empleo en el rubro de servicios de transporte.

Mientras que junto con su esposo también emprende en la venta de diversos productos para obtener más ingresos que contribuyan a hacer posible cada sueño e idea que se han propuesto.
Aseguraron que se han alternado el cuidado de sus hijos, ya que a veces se han dedicado a las labores de lunes a domingo y hasta por la noche, pues de esa manera en un futuro próximo regresarán al país.
«Desde el principio dijimos que lo primero que haríamos al llegar acá era comprar nuestro pedacito de tierra y hacer nuestra casita, y lo hemos hecho. Es una lucha y esfuerzo por que si no uno no logra las metas que trae, además de la lucha para la familia que queda allá. Ahora ya vamos con la segunda casa y ha sido con años de trabajo», añadió la salvadoreña.
Aparte de las dos casas, una aún por finalizar, la familia Ayala Córdova también ha adquirido dos terrenos, uno de estos para la crianza de ganado y el otro para cultivos, y aseguraron que se preparan para invertir en un negocio en el país, pues los ha incentivado la confianza y la seguridad.
«Ahora es una chulada El Salvador; hermoso, hay muchos que se están regresando de allá por la seguridad que se vive, y pues es el plan que tenemos ahora que terminemos la otra casa, ver qué negocio podemos ir a hacer para seguir invirtiendo, es el sueño como familia», añadió Luis Alcides.
Ambos dijeron que recuerdan a menudo sus raíces, las dificultades de la pobreza que pasaron en El Salvador cada uno en sus núcleos familiares, y lo que significó adaptarse a un país que no es el de ellos; sin embargo, reflexionaron en que aprovechar las oportunidades que se presentan, una visión conjunta y tener objetivos claros es lo que hace la diferencia, y lo están logrando.
Informaron que en las dos casas han in vertido cerca de $250,000 y la construcción ha generado trabajo en la zona.






