Cristina Guadalupe Amaya es una usuluteca de 33 años que encontró en el dibujo y la pintura su forma de expresión. Su amor por el arte la llevó a animarse a darlo a conocer en redes sociales y a tener su emprendimiento en el espacio en paseo El Calvario, que se instala todos los sábados en la ciudad de Usulután. 

Cristina es licenciada en idioma inglés y se dedica a enseñar a personas desde los cuatro años hasta a adultos; sin embargo, el dibujo y la pintura siempre fueron su pasión desde que estaba pequeña, pero hasta que estaba mayor se dedicó a aprender más sobre el arte. 

«Recuerdo que entre los nueve y los 11 años empecé a dibujar, plasmaba lo que veía, era un pasatiempo nada más incluso cuando crecí. Pero ahí por 2018 pusieron una academia de arte y me decidí a aprender un poco más de técnicas, porque yo solo había aprendido cuestiones básicas de forma autodidacta», comentó la artista. 

En 2020, durante la cuarentena por la COVID-19 estuvo trabajando en línea, por lo que al terminar su jornada laboral se dedicaba a pintar y dibujar ocasionalmente como una manera de desestresarse. 

«Yo empecé a compartir en mis redes sociales lo que hacía porque tenía el deseo de compartirlo, darme a conocer y que otras personas lo disfrutaran, además de que podía obtener un ingreso extra», expresó. 

«En 2023 fue el año en casi no pinté, me desanimé y entendí que los miedos e inseguridades nos privan de desarrollar talentos y lograr lo que uno quiere. El año pasado empecé a pintar más y este año me animé a poner mi puesto en el paseo El Calvario», añadió. 

Compartiendo su obra, Cristina busca motivar a más personas a valorar el trabajo que conlleva hacer arte, además de motivarlos a aprender y desarrollar sus talentos sin importar la edad que tengan. 

«En febrero me uní al paseo, inicié con 25 cuadros, y hoy lo que hago es que me pongo a pintar mientras estoy ahí los sábados, así la gente se detiene un poco más a apreciar mi arte», comentó Cristina. 

Su deseo a futuro es continuar perfeccionándose en el arte, principalmente en la pintura de rostros y una técnica llamada puntillismo, además de continuar dándose a conocer. 

«[Cuando estoy] en el paseo [El Calvario] es uno de los momentos que me dedico a pintar o dibujar cosas pendientes. La gente a veces no se acerca porque se siente comprometida a adquirir y solo me ve pintando de lejos, yo siempre la invito a acercarse a ver sin que se sienta comprometida porque con el hecho de que me conozca, aprecie el arte, me motive a seguir y comparta lo que hago, ya es una satisfacción», dijo la artista. 

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