Doris Campos es una salvadoreña que en 2023 decidió invertir en el país y comprar un terreno en playa El Toro, de Jucuarán, Usulután Este, en donde construyó el hotel De Sol a Sol que ella misma dirige desde su apertura en 2024. 

Originaria de Chirilagua, San Miguel, Doris cuenta que cuando tenía 20 años, en 1980, tomó la decisión más importante y difícil de su vida: emigrar a Estados Unidos. 

Doris fue criada por su abuela, quien tenía a su cargo a 30 nietos, y ella siendo la mayor tomó responsabilidades desde pequeña para ayudar a criar a sus hermanos y primos.

El fuerte apego con su abuela hacía aún más dolorosa la partida, pero una situación de riesgo, provocada por el acoso de un hombre vinculado al conflicto armado, llevó a que su madre y abuela consideraran que lo más seguro era que ella se fuera del país.

 La empresaria recuerda que los primeros años en Estados Unidos fueron difíciles, con jornadas extenuantes de trabajo, desempeñándose en hasta tres empleos distintos. Lavó platos en restaurantes, trabajó en boutiques y en tiendas, con un solo objetivo: salir adelante y enviar ayuda económica a su familia. 

«Si aquí era difícil, allá lo era más. Agarré varios empleos rápido y trabajaba de ocho de la mañana a nueve de la noche. Al restaurante donde trabajé llegaba una pareja que me animaba a poner mi negocio porque sentía que me iba a dar; pero yo decía que de dónde, no tenía dinero para eso», contó Doris. 

Nueve años después de haber llegado, esa idea comenzó a tomar forma. Impulsada por esas mismas personas que creyeron en ella, Doris decidió aceptar un préstamo por cinco años cercano a los $30,000, y abrió su propio restaurante en el centro de San Francisco, en una zona con gran presencia latina. 

En el local funcionó antes un restaurante tailandés, pero ella apostó por sus raíces y decidió ofrecer comida salvadoreña, en especial pupusas, así nació Panchitas’ pupusería y restaurant. 

El primer día, únicamente su madre, su hermano, ella y dos personas más atendieron el negocio. Con volantes impresos a mano, ofrecían una pupusa gratis a quienes entraran al local, atrayendo a decenas de personas movidas por la curiosidad del nuevo negocio. 

Hoy, 39 años después, ese restaurante sigue funcionando. Gracias a ese negocio, Doris logró pagar su deuda, comprar su primera casa y su vehículo, sacar adelante a sus dos hijas y apoyar a muchas personas, incluyendo salvadoreños que llevó a trabajar con ella y que luego continuaron su propio camino. 

EN EL SALVADOR 

Hace cinco años, sus hijas la impulsaron a jubilarse, y después de viajar por diferentes países, en 2023, Doris decidió establecerse en El Salvador e invertir en la construcción de un hotel. 

Sin embargo esta no fue la primera vez que invirtió en el país. En 2000 compró un terreno en El Delirio, pero fue estafada por lo que siempre tuvo miedo de volver a comprar en El Salvador, hasta que vio que las cosas iban cambiando en el país.

«Me quedó miedo de invertir en El Salvador después de eso, yo decía aquí nunca más. Ahora las cosas han cambiado, la seguridad ha cambiado. Yo ahora quiero ser una vitrina, que la gente vea que soy real y sepa que se puede invertir en El Salvador, pero para eso se tiene que trabajar de sol a sol», dijo Doris.

En enero de 2026, el hotel De Sol a Sol cumplió su primer año de funcionamiento. En el lugar, Doris brinda empleo a 15 personas de forma directa; y muchas personas más del sector son contratadas para proveer mariscos o servicios para el hotel. 

Cuenta con piscina y funciona también como restaurante y bar, ofreciendo alimentación y estadías frente al mar o pases por día. Tiene habitaciones con capacidad desde dos hasta cuatro personas.

«Me siento contenta porque estoy aportando a la economía local, compramos mariscos en la zona, siempre estoy dando trabajo. Yo deseo que la gente venga y disfrute; si gasta bien y si no igual, pero que se lleven una experiencia buena y que quiera volver», expresó.

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