Emiratos Árabes Unidos, y en especial su deslumbrante vitrina, atrae desde hace tiempo a los poseedores de grandes fortunas en la región. Ahora, muchos occidentales también se instalan allí, según consultoras especializadas.

La consultora Henley & Partners estima que Emiratos Árabes Unidos atraerá este año a la cifra sin precedentes de 9.800 millonarios, más que cualquier otro país del mundo.

Centro de comercio internacional y punto estratégico de encuentro entre Europa y Asia, Dubái presume de tener uno de los aeropuertos más transitados del mundo y de un puerto dinámico. En esta megaciudad de 3,5 millones de habitantes, con el 90% de ellos expatriados, viven personas que ofrecen mano de obra de bajo costo, «influencers» y millonarios.

Muchos de estos ultrarricos consideran el éxito como un lastre en sus países de origen. «Pagan más impuestos, se les somete a un mayor escrutinio y se les ofrece menos», precisa Mike Coady, director de Skybound Wealth Management, una firma especializada en gestión patrimonial.

Coady explica que en Dubái la riqueza está «normalizada», a diferencia de otros lugares en los que se observa una creciente retórica contra los ricos.

En Londres, afirma, sus clientes «susurran» cuando mencionan sus ingresos, «aquí pueden vivir libremente».

– «Mejor estilo de vida» –

Por los mismos ingresos, Dubái «ofrece un mejor estilo de vida» que en otras regiones, dice Max Maxwell, director ejecutivo de Paddco Real Estate, quien se mudó a Emiratos Árabes Unidos desde Estados Unidos, en el pódcast británico «Building Wealth With No Borders».

Dubái ya cuenta con 81.200 millonarios y 20 multimillonarios, lo que la convierte en una de las 20 ciudades más ricas del mundo.

Además de la ausencia de impuesto sobre la renta, un entorno comercial flexible y un acceso sin dificultades a artículos de lujo, las ventajas de Dubái incluyen una tasa de criminalidad muy baja y estabilidad política.

Philippe Amarante, de Henley & Partners, subraya que la ciudad permite hacer negocios con «muy pocos trámites administrativos».

Además, el país cuenta con un programa de «visa dorada»que ofrece a extranjeros adinerados o altamente cualificados un permiso de residencia de diez años.

Esto alimenta las críticas sobre las profundas desigualdades entre estos migrantes y las legiones de trabajadores mal pagados, que constituyen la columna vertebral de la economía. Están expuestos a «abusos generalizados», advierte la oenegé Human Rights Watch.

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