Un volcán que regala postales inolvidables
Ubicado en la cima del volcán de San Salvador, a 1,800 metros sobre el nivel del mar, el Parque Nacional El Boquerón se ha consolidado como uno de los destinos naturales más visitados por quienes buscan desconectarse, pero sin alejarse demasiado de la ciudad.

Su principal atractivo es el majestuoso cráter de 1.5 kilómetros de diámetro y 558 metros de profundidad, resultado de una erupción ocurrida en 1917 que marcó la historia de la zona.

Naturaleza y aventura
El recorrido hacia el cráter es breve y ameno, en unos 20 a 25 minutos de caminata se puede llegar a los miradores, donde el paisaje invita a capturar fotografías panorámicas de ensueño.

A lo largo del camino, los visitantes se encuentran rodeados de una rica biodiversidad, hortensias, cartuchos, begonias y sultanas silvestres adornan los senderos, mientras que armadillos, venados y mapaches habitan discretamente el entorno.

Clima fresco y sabor salvadoreño
El Boquerón no solo enamora por su vista, sino también por su clima templado, ideal para disfrutar en familia o con amigos, y su entorno ofrece una variada oferta gastronómica.

Desde sopa de gallina y carne asada hasta las infaltables pupusas y una buena taza de café caliente, los restaurantes de las faldas del volcán complementan la experiencia con el toque más sabroso de la cocina salvadoreña.

Prepara tú visita
El parque abre todos los días de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., con una tarifa de ingreso de $1 para nacionales y $2 para extranjeros. La recomendación es llevar ropa cómoda para caminar, protector solar, repelente y suficiente agua.







