Lo que nació en los años setenta como un sencillo punto de encuentro para la juventud, evolucionó hasta convertirse, para muchos, en el alma de Santiago de María, en Usulután Norte. Hoy, El Núcleo Café Gourmet no solo es parte del corazón del pueblo, sino un destino para quienes buscan degustar una taza de café de alta calidad en un ambiente lleno de historia.
El sacerdote German Montoya, de 82 años, quien es el actual dueño del café, recuerda que el negocio empezó con su hermana, Linda Montoya, a quien convenció de poner un cafetín donde se vendieran sorbetes, licuados, sodas, entre otros productos.
«En ese tiempo no había nada, venía con mis compañeros del seminario, salíamos a caminar al parque, pero no había ni chalets ni pupuserías ni nada para comprar. Yo sentía la necesidad de que hubiera un lugar donde reunirse y comprar, entonces le decía a ella que pusiera un cafetín», explica.

El religioso recuerda que compró mesas y bancos, frutas, un sorbete de vainilla, sodas, una licuadora y una cocina pequeña y se las entregó a su hermana para comenzar el negocio.
En pocos días, empezaron a llegar principalmente los jóvenes y convirtieron aquel cafetín en el punto de encuentro en el centro de la ciudad.
«Mucha gente se pregunta por qué se llamó El Núcleo y qué tiene que ver ese nombre con el café, pero el nombre no se lo pusimos nosotros, dejamos que los jóvenes que venían del instituto de Santiago de María lo nombraran. Ellos dijeron que este era El Núcleo porque era el corazón, el centro de Santiago de María», expresa el octogenario.

El producto estrella entre los jóvenes de aquel entonces fue la vaca negra, una mezcla de soda y sorbete de vainilla. Aún hoy, muchos adultos que recuerdan sus años de juventud en aquel cafetín piden que agreguen al menú aquella combinación nostálgica.
El lugar dejó de ser solo un cafetín y empezó a funcionar como comedor con desayunos y almuerzos. Desde 1972 hasta 2000 aproximadamente, el lugar estuvo abierto, sin embargo, con la muerte de Linda Montoya, el negocio cerró.
«La casa quedó abandonada; y en 2015 abrí un café aquí y decidí que se llamaría El Núcleo. Santiago de María es un pueblo cafetalero, que nació y vivió por el café, pero no toman café, mucha gente solo tomaba café instantáneo, no tomaban café de palo», dice el sacerdote.

En ese año, cuando Montoya se había jubilado, se reabrió El Núcleo, esta vez con un enfoque diferente, en el que se ofrece café de calidad, postres elaborados en el lugar y un menú de platillos italianos como pizzas, paninis y pastas.
«Después de 53 años, aquí está El Núcleo todavía. Cuando abrimos no hubo publicidad de que volveríamos a abrir, solo se abrió y la gente comenzó a venir», comenta, y agrega que están pensando en añadir al menú la vaca negra por todos los clientes que los visitaron.

El lugar no solo continúa siendo un punto de encuentro para las familias de la zona, sino que también se ha convertido en un sitio histórico en el que se aprecia una vivienda con más de 150 años, que se mantiene en buenas condiciones.
«Creemos que la casa data de aproximadamente 1865. Cuando quité el papel tapiz encontré periódicos internacionales de 1872, aquí vivieron familias alemanas que vinieron a fundar el pueblo. Los pisos vienen de Italia, la hemos restaurado y tratamos de mantenerla como la crearon», añade.






