La Luna quedó completamente cubierta por la sombra de la Tierra y adquirió un tono rojizo intenso, fenómeno conocido como «Luna de Sangre». La fase de totalidad comenzó a las 5:04 a. m., alcanzó su punto máximo a las 5:33 a. m. y finalizó a las 6:02 a. m., minutos antes de que despuntara el sol.

Desde distintos puntos del país, decenas de personas desafiaron el sueño para alzar la mirada. El Ministerio de Medio Ambiente destacó en sus redes sociales: «Esta madrugada el cielo nos regaló un espectáculo único», al compartir imágenes captadas desde la capital.

El fenómeno pudo observarse desde distintos puntos del país, dejando postales que combinaron la silueta urbana con el disco lunar teñido de cobre.

Según explicó la NASA, durante un eclipse total la atmósfera terrestre filtra la luz azul y permite el paso de los tonos rojos, lo que provoca la característica coloración cobriza. A diferencia de los eclipses solares, este fenómeno puede observarse sin protección especial.

El Observatorio Micro Macro de la Universidad Don Bosco abrió sus puertas al público y ofreció telescopios y transmisión en directo, en una iniciativa que buscó acercar la astronomía a la población. Especialistas recomendaron ubicar un horizonte oeste despejado, debido a la baja posición de la Luna durante la totalidad.

El eclipse fue visible en gran parte de América durante la madrugada, mientras que en Asia oriental y Australia coincidió con el atardecer, de acuerdo con registros astronómicos internacionales.

Tras el evento de este 3 de marzo de 2026, el próximo eclipse lunar total está previsto para el 31 de diciembre de 2028. Hasta entonces, el recuerdo de esta «Luna de Sangre» permanecerá en las fotografías que circularon en redes sociales y en la memoria de quienes decidieron madrugar para mirar al cielo.

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